El. P. Isaac González, D. Rafael Lazcano y el P. Rafael Espino, exdirectores del CTSA y director de la Editorial San Pablo, respectivamente, presentan varias obras a su Santidad León XIV, el 9 de abril de 2026
Peregrinos a los brazos de Pedro
Hacia el año 65 fue martirizado el Apóstol Pedro en el circo de Nerón (54-67) y sepultado en la colina vaticana, en una sepultura protegida por un templete, llamado el “Trofeo de Gaio”, como bien describe Eusebio de Cesarea. Desde entonces es un centro principal de peregrinación.
Peregrinar a Roma tiene siempre aliciente. En los años jubilares aumentan los fieles por toda la ciudad. El primer año jubilar se remonta al año 1300, en tiempos de Bonifacio VIII (1295-1303).
Desde el 8 de mayo de 2025, muchos peregrinos quieren ver y homenajear al primer Papa agustino americano y peruano, matemático y misionero, 267 sucesor de Pedro, León XIV, quien se presentó en su primera bendición Urbi et orbi como «cristiano con ustedes y obispo para ustedes».
- Rafael Lazcano y quien escribe esta crónica, fuimos compañeros de estudio y de comunidad del nuevo Papa, en el Colegio Internacional Santa Mónica de Roma (1981-1985). Al ser elegido Papa sentimos un orgullo, alegría y emoción indescriptibles. Al día siguiente le felicité.
Inmediatamente buscamos fotografías, respondimos entrevistas, redactamos crónicas. Soñábamos con peregrinar un día a Roma y presentar a León XIV nuestro homenaje, cariño, respeto y apoyo, por esa nueva tarea de amor, de paz, justicia y verdad que había iniciado.
Preparando el peregrinaje
La prestigiosa editorial San Pablo invitó a D. Rafael Lacano a redactar una biografía de León XIV. Pronto saldría la mejor biografía, le decía yo al Papa, y «nos gustaría hacerle entrega personalmente de la misma» (14.09.2025); quien respondió que «las solicitudes para audiencias son demasiado abundantes» (20.09.2025).
Avanzada ya la maquetación de la obra le pregunté al Papa cuándo podría dedicarnos unos minutos, aunque fuera en enero o febrero, o cuando pudiera; y que quizás asistiría con nosotros el P. Rafael Espino, director de la Editorial San Pablo (29.10.2025).
Tres meses de intenso trabajo, metódica y profunda reflexión, consulta de un número ingente de fuentes, concluyeron con la primera biografía histórica del nuevo Papa: R. Lazcano, Biografía de León XVI. El Papa agustino, peregrino hacia Dios, Pról. Alejandro Moral Antón, Prior General OSA (2013-2015), San Pablo, Madrid 2025, 437 pp., y un álbum fotográfico.
El Jubileo de la esperanza (Francisco, 25.12.2024 – León XIV, 06.01.2026), la intensa actividad del nuevo Papa, hacían que las audiencias privadas a las que se apuntaron «miles de personas» (25.12.2025) tuvieran una larga espera; pero no flaqueó nuestra esperanza y solicité una audiencia privada porque «nos parece más fraterno, agustiniano y entrañable poder hablar directamente contigo, aunque sean solo cinco minutos» (27.12.2025).
Viaje a Roma
El tiempo pasaba sin darnos cuenta. Y llegó la gran noticia. León XIV fijaba con gran bondad día y hora: «09 de abril […] a las 16:00 horas, en el palacio apostólico» (22.03.2026).
Con retraso de dos horas y media salimos de Madrid-Barajas ese 9 de abril, cargados de ilusión y libros hacia la Ciudad Eterna. Habíamos programado encontrarnos los tres peregrinos (Rafal Lazcano, Rafael Espino e Isaac González) en la portería de la Curia General agustiniana (Via Paolo VI, 25), a las 15:30 horas, con el agustino P. Edward Daniang Daleng, vicerregente de la Casa Pontificia, quien nos acompañaría hasta el palacio apostólico.
Tanto la Biografía de León XIV, de Lazcano, como mi libro (León XIV. Educación: obra coral, tarea de amor [Colección Inquietud 1], Ed. Agustiniana, Guadarrama (Madrid) 2026, 134 pp.) se los regalamos al P. General, P. Joseph L. Farrell; al secretario general, P. Javier Pérez Barba; y al prior del Colegio Internacional Santa Mónica, P. Peter John, compañero de comunidad durante nuestros estudios romanos. También uno para la Biblioteca del Patristicum Augustinianum.
Iniciamos desde el punto de encuentro nuestra peregrinación hacia el palacio apostólico tal y como habíamos programado. Atravesamos la concurrida plaza de San Pedro y entramos en la Ciudad del Vaticano por la puerta de Santa Ana. Comenzamos a descubrir la amabilidad y simpatía que trasmitía el P. Edward a los guardias suizos y otras personas que encontrábamos, además de ser reconocido como un gran futbolista: «yo pensaba que solo nos aventajaba en el rezo, pero sus piernas están movidas por el Espíritu Santo», nos dijo un joven guardia suizo.
Encuentro y abrazo al sucesor de Pedro: León XIV
El calor y humedad de Roma, el peso de los libros que llevábamos y la emoción de encontrarnos con el Papa, hicieron que notásemos la aceleración del ritmo cardiaco, un calor húmedo por la frente y un sonrojo de nuestras mejillas. Se abrió la puerta de la III Logia. Tras ella el secretario personal y Capellán de su Santidad, el sacerdote peruano Edgard Iván Rimaycuna Inga. Le saludamos con cortesía. Y al levantar la mirada, allí estaba, León XIV acercándose a nosotros, con esa sonrisa que esboza con las personas que conoce y aprecia. Dejé que tomara la iniciativa en el saludo y, al abrir sus brazos, nos abrazamos como cuando éramos estudiantes, él de Derecho y yo de Teología. Contuve las lágrimas, le felicité, le agradecí y le miré a los ojos; y en esa mirada le dije todo lo que no sé ni siquiera ahora expresar con palabras. El Papa saludó igualmente sonriendo y de modo cercano y entrañable a D. Rafael Lazcano y al P. Rafael Espino. Nos dio la bienvenida. Caminamos hacia el fondo del despacho. En su mesa bajo una cruz había una fotografía del papa León XIII (1878-1903). Nos indicó asiento y que le contáramos la razón de la visita.
Rafael Lazcano comenzó agradeciendo esta oportunidad para presentarle personalmente la Biografía recién publicada en la que empleó tres meses de duro esfuerzo, en la que intenta dar a conocer el perfil del nuevo Papa, sus orígenes familiares, su preparación, estudios, servicios prestados a la Provincia Nuestra Madre del Buen Consejo de Chicago, a la Orden de San Agustín como General y a la Iglesia de Perú como misionero y obispo; y en Roma, primero como Prefecto del Dicasterio para los Obispos y ahora como Papa. Señaló Lazcano que lo había hecho desde el respeto, admiración y cariño que le profesa, sin que ello significase pérdida de objetividad y merma de rigor histórico. El Papa León ojeaba mientras tanto el volumen, sin perder tampoco la atención a todo lo que Rafael expresaba. Anunció Lazcano la próxima aparición, antes de que realice la visita a España, de otras dos obras: una Biografía más breve, sencilla y popular; y otro pequeño libro titulado 365 con el papa León XIV. Señaló emocionado que uno de los volúmenes de su Tesauro Agustiniano será dedicado completamente al papa León XIV y contará con más de 4.000 referencias bibliográficas en todas las lenguas (obra, la del Tesauro, que lleva hasta el momento 2.338 voces, 95.002 referencias bibliográficas y un total de 6.501 páginas).
Indicó Lazcano que su Biografía ha sido ya presentada en distintos foros; que ha tenido una gran acogida y que distintos medios de comunicación le han hecho diversas entrevistas en las que ha presentado la vida, la obra y el alma del papa León XIV, sus retos en el actual momento de la sociedad y la Iglesia, así como el conocimiento que tiene de la cultura de España y los autores más representativos: Fr. Luis de León, Santa Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, Santo Tomás de Villanueva, Alonso de Orozco, etc. El papa asentía, pero con un gesto, como diciendo: bueno, no tanto como me gustaría tener de todos esos y otros muchos autores.
El Papa indicó a Lazcano la dirección a la que podía enviar, con la garantía de que le lleguen personalmente, varios libros que presentó (además del Tesauro, el Episcopologio Agustiniano, I-III, Pozuelo de Alarcón (Madrid) 2014, 3.294 pp.; y dos libros del P. Jaime García Álvarez (Libres sous la Gräce y Soyons un dans le Christ, ambos editados en Saint-Léger Éditions, Paris 2025).
El P. Isaac González Marcos le regaló una fotografía enmarcada, del verano de 1983, delante de la casa familiar, número 212 de Dolton (Chicago), donde nació su vocación jugando a decir misa, donde hacía altar una tabla de planchar. En la foto aparecen sus padres, Mildred y Louis Marius, una tía religiosa, Louise (Hna. Sulpice), una compañera de su tía, él y yo. Señaló el papa que esa casa ya la habían vendido y mostró gesto de emoción contenida al ver a sus padres.
He contribuido -dije- a difundir modestamente su figura y pensamiento en la Facultad Teológica de Burgos, en el Estudio Teológico Agustiniano de Valladolid y en varias comunidades religiosas. También en la presentación de la Biografía de R. Lazcano en varias parroquias y próximamente lo haremos en el Estudio Teológico de Valladolid. Y además de mi libro, que el P. Miguel Ángel Martín Juárez le había entregado hace unos días, le anuncié otros proyectos de conferencias y publicaciones (Inteligencia artificial, la paz, la mariología, el deporte, San Agustín, etc.) Subrayé que León XIV es un papa mariano de corazón, de larga experiencia, que plasma en su escudo papal con el lirio sobre fondo azul, y en su magisterio, con más de 130 advocaciones marianas hasta el momento.
Le hice entrega de la Revista Diáspora 46 (2024-2025), las actas de las XXVIII Jornadas Agustinianas (2026); un libro de Raquel Esther García López (Raquel Esther. Una niña que sabía cantar, Valladolid 2024); libros y fotocopias de artículos o conferencias, que también iba ojeando mientras seguía con atención mis observaciones: una fotocopia de la recensión de la Biografía de Lazcano (Vida Nueva 3.446 (2026) 44) y de algún artículo mío (Tierra Santa (julio-agosto 2025) 39-44), así como la conferencia tenida por el P. Isidro de la Viuda en el Ayuntamiento de Mayorga (Valladolid) sobre Santo Toribio de Mogrovejo, de quien el Papa es muy devoto.
El P. Rafael Espino, director de Editorial Paulinas en España, agradeció el recibimiento y la cooperación tan estrecha que tiene ahora con D. Rafael Lazcano y ofreció al Santo Padre dos ejemplares de la Biblia, escrutad las Escrituras (Ed. 2025) en su versión en español, cuya difusión está siendo un éxito tanto en España como en América Latina. Además, explicó que dicha versión en español es tan sólo una de las diversas que se tienen proyectadas (hasta el momento, las otras versiones que se han publicado son en italiano, portugués y árabe).
El P. Rafael Espino también entregó al Santo Padre dos ejemplares del libro San Agustín. Lectio Divina (Ed. 2025) del autor Andrés González Niño, sacerdote agustino afincado en Boston, Estados Unidos. Una obra que invita a una peregrinación al propio interior de la persona a través del método agustiniano.
A manera de colofón, el P. Rafael Espino explicó, ante la curiosidad del Papa, que la Congregación religiosa Sociedad de San Pablo en España la integran 25 personas, y la de México por unos 70 miembros aproximadamente. Asimismo, mencionó las congregaciones e institutos que conforman la Familia Paulina esparcida en el mundo: Hijas de San Pablo, Pías Discípulas del Divino Maestro, Hermanas de Jesús Buen Pastor, Instituto Reina de los Apóstoles para las vocaciones, Institutos agregados para la Sociedad de San Pablo, Instituto Jesús Sacerdote, Instituto Santa Familia, el de San Gabriel Arcángel y el de la Virgen de la Anunciación… y los cooperadores.
Ofreció finalmente al Santo Padre su colaboración para lo que necesitara y agradeció de nuevo esta oportunidad de poder saludarlo.
Entre los recuerdos antiguos y modernos
Sonó la hora los recuerdos y le ofrecimos con afecto los del Prior General, prior de Santa Mónica, el P. Jesús Álvarez, la comunidad de Los Negrales y el P. Santiago M. Insunza.
Recordamos varios momentos de la excursión, que, durante el verano de 1982, recién ordenado sacerdote Roberto Prevost en Roma, hicimos por España, pilotando una furgoneta Rafael Lacano: el diluvio sufrido en Ferrol, que nos hizo abandonar de noche la tienda de campaña y diversos lugares: Segovia, Salamanca, Valladolid, León, etc. así como la obra musical en la que participamos en el Colegio Internacional Santa Mónica. Recordamos algunos aspectos de su estancia en Perú: operación oxígeno durante la pandemia, su constante ayuda a los pobres, su primer contacto con el país, cuando su tía (el Papa señaló que era un tío, hermano de su padre) le regaló un gorro (chollu), cuando Roberto apenas tenía 5 años.
Como información señalamos el único centro agustiniano teológico que quedará en España el próximo curso (Valladolid), la ausencia de comunidad religiosa en Guadarrama, el proyecto de un libro sobre León XIV, coordinado por M.A. Martín Juárez, la ausencia prolongada de obispo en la diócesis de Astorga (León); la gran expectativa que está causando su próximo viaje a España; el francés perfecto que utilizó en Mónaco (fruto dijo el Papa de su padre) y su preciosa definición de Eucaristía como «autopista para el cielo», expresión tomada del recién canonizado Carlos Acutis [León XIV, Discurso (28.03.26); Homilía (07.09.25)].
A promesa sonó que seguiremos leyendo sus documentos, que Lazcano añadirá en su segunda edición un capítulo sobre «el humor del papa León XIV». Confesión nos pareció que no había esperado su elección como Papa, sino prueba de la acción del Espíritu Santo en la Iglesia; y que todo el trabajo que ahora tiene pesa menos gracias al buen equipo de colaboradores; y que probablemente su primera Encíclica trate el tema de la Inteligencia artificial y la revolución digital.
Dedicatorias, fotos, rosarios, direcciones y abrazos emocionados
A Rafael Lazcano le dedicó su Biografía con estas elocuentes palabras: «Al Autor, Rafael Lazcano, con gratitud por toda la labor y la contribución a la cultura agustiniana. Leo PP. XIV. 09 Abril 2026», que recibió con emoción, manifestando la más absoluta disponibilidad y entrega para ayudarle «en todo lo que necesite».
Al P. Isaac González le firmó la Biografía y una copia de la fotografía de 1983 con estas s palabras: «Con mi bendición y AMISTAD. León XIV».
A continuación, León XIV nos entregó un rosario, en caja roja, sobre la cual lucía grabado en dorado el escudo papal, con su famosa leyenda «in illo uno unum» (S. Agustín, Com. Sal. 127,3). Emocionados y agradecidos todos le entregamos nuestra tarjeta con la actual dirección, que miró con interés.
- ¿Podemos hacernos unas fotos?, preguntó Lazcano.
- Por supuesto. Sacad los móviles, señaló el Papa.
El P. Daniang me ofreció un sobre con rosarios, que agradecí sobremanera. El Papa León comentó el impresionante cuadro que decora la pared de su despacho, en el que aparece San Agustín y Santa Mónica. Le recordé que vaticiné su elección como Papa y que me alegré mucho de haber acertado. Nos hicimos varias fotos, que pasarán al recuerdo entrañable e inolvidable de nuestros corazones. La despedida fue agradecida y emocionada. El P. Rafael Espino solicitó su bendición personal. Nuestra última mirada fue seguida de un “hasta vernos en Madrid”.
Regreso a España, renovados y animados
Regresamos, descendiendo por el Portone di Bronzo, al Colegio Santa Mónica. Visitamos al P. Angelo di Berardino. Compartimos charla y un chocolate, que amablemente nos ofreció.
Nos despedimos agradecidos y una sensación de haber tocado un mundo espiritual que estiraba profundamente las fibras del alma, que relativizaba todos los inconvenientes del agitado viaje de ida a Roma, y los posibles incidentes que hubiese en el de vuelta a Madrid.
Estábamos pletóricos de felicidad y agradecidos por la cercanía, amabilidad, dedicación y atención que nos dedicó el primer sucesor de Pedro agustino, León XIV. Nos sentimos tocados por el espíritu de profunda religiosidad y genuino agustinismo del Papa, que contagia. Parecía que hubiéramos ganado el jubileo y estuviéramos ahora hechos «de luz concreta y tierra amanecida». Tanta bondad y bien experimentados fue difusivo; y el mal, que a veces se vuelve terco e intenso ante nuestros ojos, nos pareció más que nunca, como el de Hipona definiera con precisión, “privatio boni”, sin identidad ni consistencia (S. Agustín, De nat. boni 3; Confes. VII, 12,18).
En Fiumicino notificaron un pequeño retraso; pero nuestra mente repasaba los casi 60 minutos que estuvimos junto al papa León XIV, persona encantadora, hermano, amigo, pastor, quien nos preside en la caridad (León XIV, Homilía 09.05.25), con quien, por el carisma agustiniano «estamos llamados a avanzar para ser constructores de paz en nuestra familia y en nuestro entorno y verdaderamente reconocer la presencia de Dios unos en otros», y quien nos pide que «Bajo la guía y protección de la Virgen María, Nuestra Madre del Buen Consejo, nunca olvidemos los dones que nos dio con el “sí” lleno de fe que pronunció cuando aceptó lo que Dios había dispuesto para ella» (León XIV, Mensaje 29.08.25).
Como buen agustino nos invitó en su día «a la interioridad y al silencio, a vivir en contacto con uno mismo, con el prójimo, con la creación y con Dios, algo que es hoy más necesario que nunca, en un mundo cada vez más alienado por los medios de comunicación y la tecnología» (León XIV, Discurso, 11.10.25; Ibid., 31.10.25; Ibid., 15.09.25); y nos ha insistido «a volver al corazón, porque allí encontramos las huellas de Dios» (León XIV, Discurso 24.06.25); e instó a los educadores a «hacer de los valores de interioridad, unidad, amor y alegría, los “puntos cardinales” de la misión de ustedes para con sus alumnos» (León XIV, Discurso A los educadores, 31.10.25).
Querido Papa León XIV, esté seguro que siempre que volvamos al corazón, además de “las huellas de Dios”, encontraremos las que nos ha dejado en esta visita que nos ha regalado con su sencillez, simpatía, cercanía, cordialidad, afecto y amistad. GRACIAS. Es el sucesor de Pedro y obispo de Roma, pero también un regalo de Dios para el mundo. Hemos experimentado
En el interior del alma agustiniana de Prevost existe algo distinto, novedoso y único: una humilde sencillez, una mirada que comprende sin juzgar, una presencia silenciosa del otro y de Dios que invita a la oración, al anuncio de Jesucristo y a la acción comprometida por la paz, la unidad y el amor desde una honda experiencia de fe, como si llevara escrito a fuego, en lo más íntimo de su ser, el lema agustiniano: “Arrastrad a todos al amor” (S. Agustín, Com. al Salmo 33, 2, 6-7; R. Lazcano, Biografía de León XIV, 328).

