Transhumanismo ¿Realidad o Utopía?

Ponente: Enrique SOMAVILLA RODRÍGUEZ, OSA
Fecha de publicación: 05/03/2019
Documento electrónico: TRANSHUMANISMO ¿REALIDAD O UTOPÍA?

No cabe duda, que nos encontramos ante una realidad en la que vivimos la efervescencia manifiesta de una nueva dimensión cultural, la era digital, la inteligencia artificial, la novísima tecnología que nos permite una relación mucho más avanzada y compleja con el mundo del conocimiento. Es preciso emprender en una nueva alfabetización: el acceso a la informática, a la tecnología y a la robótica que ha transformado nuestro alrededor. Cada generación ha sido educada en los modelos existentes de su época.
Humanidades, ciencia y habilidades tecnológicas encajan tanto el pulso como el aliento completo del ser humano. Una sociedad que avanza de manera impresionante en el orden tecnológico pero que destierra de sus planes de estudio la enseñanza humanística, el saber clásico, el latín y el griego, la filosofía y el pensamiento racional, la oratoria y la retórica, está abocada al mayor de los fracasos.
Podemos decir que la retórica es el arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado la eficacia necesaria para saber deleitar, persuadir o conmover. La oratoria es la materialización de la capacidad persuasiva presentada por la retórica y se concreta como un género literario específico, por ejemplo, en discursos, conferencias o sermones, etc. En pocas palabras, se denomina oratoria al arte de hablar con elocuencia.
En la era de la cuarta revolución industrial, en la cual nos encontramos insertos, los pensadores transhumanistas estudian las cuestiones viables, así como los beneficios y perjuicios que esas mismas tecnologías pueden llegar a superar las limitaciones humanas esenciales. El hombre deberá estar atento a las demandas sociales pues le orientará a cómo deberá enfrentarse a la nueva era digital. Apostar por la inteligencia artificial ha de suponer una mayor responsabilidad en la inversión en el factor humano y en sus necesidades. La inteligencia artificial es la combinación de algoritmos planteados con el propósito de crear máquinas que presenten las mismas capacidades que el ser humano. Una tecnología que todavía nos resulta lejana y misteriosa, pero que desde hace unos años está presente en nuestro día a día a todas horas. La encontramos en la detección facial de los móviles, en los asistentes virtuales de voz como Siri de Apple, Alexa de Amazon o Cortana de Microsoft y está integrada en nuestros dispositivos cotidianos a través de bots (abreviatura de robots) o aplicaciones para móvil, tales como: Lyli, un personal shopper en versión digital; Parla, concebida para ayudarnos con el aprendizaje de idiomas; Gyant, un asistente virtual de Facebook que emite diagnósticos médicos. El objetivo de todas ellas: hacer más fácil la vida de las personas.

Los avances en inteligencia artificial ya están impulsando el uso del big data debido a su habilidad para procesar ingentes cantidades de datos y proporcionar ventajas comunicacionales, comerciales y empresariales que la han llevado a posicionarse como la tecnología esencial de las próximas décadas. Transporte, educación, sanidad, cultura… ningún sector se resistirá a sus encantos1. Esta vertiginosa irrupción de la inteligencia artificial y de la robótica en nuestra sociedad ha llevado a los organismos internacionales a plantearse la necesidad de crear una normativa para regular su uso y empleo y evitar, de este modo, posibles problemáticas que puedan surgir en el futuro.
Las leyes de la robótica propuestas por el Parlamento europeo marcan una línea de actuación muy clara.
1. Los robots deberán contar con un interruptor de emergencia para evitar cualquier situación de peligro.
2. No podrán hacer daño a los seres humanos. La robótica está expresamente concebida para ayudar y proteger a las personas.
3. No podrán generarse relaciones emocionales.
4. Será obligatoria la contratación de un seguro destinado a las máquinas de mayor envergadura. Ante cualquier daño material, serán los dueños quienes asuman los costes.
5. Sus derechos y obligaciones serán clasificados legalmente.
6. Las máquinas tributarán a la seguridad social. Su entrada en el mercado laboral impactará sobre la mano de obra de muchas empresas. Los robots deberán pagar impuestos para subvencionar las ayudas de los desempleados2.
Ambas tecnologías ya están cambiando el mundo y las cifras son la mejor muestra de ello: la consultora estadounidense Gartner predice que para el año 2020 el 85% de la interacción con los clientes será gestionada por inteligencia artificial y, en conjunto, se estima que el mercado de la misma pueda llegar a representar 127.000 millones de dólares en 2025, cifra muy superior a los 2.000 millones de 2015. Estados Unidos y China se situarán a la cabeza en inversiones.
Es necesario estudiar los contenidos que abarcan distintos temas de investigación relacionados con el diseño, el análisis y el uso de sistemas de Inteligencia Artificial. Será preciso formar personas especializadas en temas avanzados de informática en el área de los sistemas inteligentes. Además, deberemos ser capaces de enfrentarnos con problemas de alta dificultad técnica o que requieran un cierto grado de innovación o investigación. Aquí vuelve a estar presente el I+D+i, de todos conocidos.
Se puede afirmar que el padre de la informática moderna, el matemático Alan Turing, confirmaba en un artículo científico del año 1950 que existiría inteligencia artificial cuando no seamos capaces de distinguir entre un ser humano y un programa de ordenador en una conversación a ciegas. A partir de los años noventa se intensificó la
1 Cf. https://www.iberdrola.com/te-interesa/tecnologia/inteligencia-artificial Visto 10-07-2018.
2 https://www.iberdrola.com/wcorp/gc/prod/es_ES/comunicacion/docs/Infograf… Visto 10-07-2018

investigación sobre redes neuronales, basadas en la imitación de los comportamientos cerebrales humanos, y actualmente las grandes empresas informáticas y de telecomunicaciones están estableciendo aplicaciones basadas en este modelo, como son las de reconocimiento de voz o facial, los vehículos autónomos o los asistentes personales virtuales, como hemos dicho anteriormente.
Parece que la profecía de Alan Turing está cada vez más cerca y, sin embargo, se plantean muchos interrogantes acerca de las consecuencias de la adaptación de esta tecnología en la sociedad: ¿está capacitada la inteligencia artificial para tomar decisiones autónomas en acciones de riesgo como las económicas, las sanitarias o las militares?, ¿es posible desarrollar una conducta ética en seres artificiales a partir de los modelos existentes?, ¿existen los robots capaces de interpretar las emociones humanas? Muchas preguntas, pero todavía pocas respuestas3.
Por eso es preciso una formación altamente especializada en aspectos científicos y tecnológicos avanzados de la inteligencia artificial para preparar hombres versátiles que puedan desarrollar posteriormente avances en el conocimiento del ámbito, es decir, investigación básica, o en su aplicación al desarrollo de nuevos productos o servicios o a la innovación sobre los ya existentes, en los cuales se utilicen métodos o técnicas de la inteligencia artificial.
Desde la dimensión ética se puede preguntar: ¿es maligna la inteligencia artificial? Es una pregunta que muchos se hacen, pero para la cual, al menos de momento, no hay respuesta. Su capacidad de responder es y será superior a la humana, pero ¿y su capacidad de hacerse preguntas? Ahí sí que la mente humana no tiene competencia. ¿Qué ética podrá reinar en la inteligencia artificial? ¿Qué capacidad crítica poseerá? Sin duda, toda una serie de desafíos sobre los que, por el momento, poco se puede predecir. Y es que, sólo el tiempo nos desvelará como y hasta qué punto la inteligencia artificial conseguirá sobreponerse a tantos desafíos y oportunidades que tiene por delante, mirando al futuro, desde la misma actualidad4.
Hoy nos enfrentamos al transhumanismo como uno de los grandes movimientos filosóficos y culturales que más atención han suscitado en los últimos tiempos. Acepta el uso libre de la tecnología para el mejoramiento del ser humano, tanto en sus capacidades físicas, como en las mentales, emocionales y morales, trascendiendo todos sus límites actuales. Las tecnologías a las que acude son la ingeniería genética y el desarrollo de máquinas inteligentes5. Según los defensores del transhumanismo, con la ayuda de estas tecnologías podremos acabar con el sufrimiento, con las limitaciones biológicas que lo producen, e incluso podremos vencer al envejecimiento y la muerte. ¿La vida física perdurará sobre la realidad de la muerte? Las promesas que realizan los defensores del transhumanismo son altamente ambiciosas, y no todas están justificadas.
Pero, por otro lado, la crítica de que modificar la naturaleza humana, pone en peligro las bases de la vida moral y ética, la dignidad de la persona y los mismos derechos humanos, que encierra supuestos filosóficos discutibles y sus últimas consecuencias son exponencialmente radicales. Hay diversos enfoques que permiten realizar una evaluación
3 Cf. https://www.march.es/conferencias/detalle.aspx?p5=100328 Visto 10-07-2018.
4 Cf. https://blogthinkbig.com/oportunidades-desafios-inteligencia-artificial Visto 10-07-2018.
5 Cf. A. DIÉGUEZ, Transhumanismo. La búsqueda tecnológica del mejoramiento humano, Barcelona 2017, pp. 203-214.

mucho más equilibrada, sobre la que se podría edificar con mayor sentido, en el futuro un mayor acuerdo social6.
Sin duda las pretensiones del transhumanismo son especialmente ennoblecedoras, en particular las que se hallan destinadas a reducir el dolor y a superar enfermedades y carencias que nos impiden desplegar todo el elenco de potencialidades humanas, pero el principal problema de esta filosofía radica en su infravaloración de un hecho indisputable: la humanidad ha progresado infinitamente más en los últimos milenios por medio de la cultura, el aprendizaje, la sociabilidad, etc., el empleo de la vivacidad del cerebro y de la versatilidad de nuestra dimensión psíquica, que en virtud de la pura evolución natural. En la esfera esencialmente biológica, no se han producido grandes cambios evolutivos de relevancia en nuestra estructura corporal humana7. Grandes pretensiones para el futuro de la humanidad, pero enfrentados a una especie de sueño ante los retos del futuro.
A veces, ante esta visión de la realidad, donde se encuentra una visión filosófica, se lucha por vencer el dolor y la muerte y crear un cielo en la tierra, por medio de las exclusivas fuerzas naturales del hombre, en un intento de compensar la pérdida de la fe religiosa con un sucedáneo materialista. Parece ofrecer al hombre la salvación definitiva y la vida eterna, sin necesidad del perdón de Dios ni tampoco de la conversión moral, sin necesidad de los dogmas, creencias, sacramentos u oración. Esto podía tener cierto olor a las posturas del marxismo, ya superado por la propia visión del hombre.
Se puede echar una mirada retrospectiva y considerar al P. Pierre Teilhard de Chardin, SJ, quien tenía una visión de la evolución muy semejante a la del transhumanismo. La raíz de la obra de Teilhard se podría encontrar en la espiritualidad ignaciana que trata de encontrar a Dios en todas las cosas. Pero la reconciliación de la humanidad con la naturaleza, consigo misma y con Dios pasa por una insistencia en la investigación científica.
Según Teilhard de Chardin, SJ, la evolución misma, por su propio ímpetu, tiende de la cosmogénesis a la biogénesis, de la biogénesis a la noogénesis, y de la noogénesis a la cristogénesis, por medio de la convergencia de la humanidad en Cristo, el Punto Omega, el Cristo total8. De ahí que el P. Teilhard de Chardin, SJ. identifica dicha unión con el retorno de Cristo al final de los tiempos.
Por eso Pierre Teilhard de Chardin, SJ. se encuentra situado entre los primeros pensadores que han profundizado en serias reflexiones sobre el futuro de la evolución y el comportamiento del hombre. Con seguridad podemos afirmar que Teilhard fue el precursor en llevar adelante y profundizar en el análisis de la aceleración del progreso científico, biológico y tecnológico hacia una singularidad en que la inteligencia humana se transmutaría en una gran super inteligencia. Expuso una penetrante difusión de la inteligencia del hombre en el cosmos y el universo, ampliándola hacia la inteligencia de índole cósmico. Sin duda, el transhumanismo no puede seguir evadiendo el trascendental compromiso con la presentación del misterio cristiano. Las instituciones religiosas de nuestro credo pueden apoyar u oponerse al transhumanismo. Dado que la visión cristiana de la vida, del hombre y del universo son una influyente fuerza cultural en nuestra cultura
6 Cf. https://www.herdereditorial.com/transhumanismo Visto 11-07-2018.
7 Cf. http://blogs.periodistadigital.com/carlosblanco.php/2013/09/07/el-transh… Visto11-07-2018.
8 Cf. T. DE CHARDIN, Le Christique. Le coeur de la matière, Oeuvres complètes t. XIII, Paris 1976, pp. 93-117.

de Occidente, es imprescindible para el transhumanismo tener un verdadero dialogo con él. Estudiar de nuevo en profundidad la obra de Teilhard de Chardin, podrá ayudar a que tal compromiso junto a la voluntad sea, de esta manera, de acercamiento para ambas partes.
En el Monitum difundido el 30 de junio de 1962 por el Santo Oficio, se afirmaba: “Varias obras del P. Pierre Teilhard de Chardin, SJ, algunas póstumas, están siendo editadas y obteniendo mucha difusión. Prescindiendo de un juicio sobre aquellos puntos que conciernen las ciencias positivas, es suficientemente claro que las obras arriba mencionadas abundan en tales ambigüedades e incluso errores serios, que ofenden a la doctrina católica”. Por este motivo, el Santo Oficio exhortaba a todas las autoridades eclesiásticas “a proteger eficazmente las mentes, particularmente de los jóvenes, contra los peligros presentados por las obras del padre Teilhard de Chardin y de sus seguidores”.
La nueva iniciativa es ya oficial, pues el 18 de noviembre de 2017, la asamblea plenaria del Pontificio Consejo de la Cultura aprobó la solicitud al papa Francisco de derogar el Monitum de la Sagrada Congregación del Santo Oficio sobre las obras del P. Pierre Teilhard de Chardin, SJ. Pocos días después, se envió al Sumo Pontífice la propuesta de “estudiar la posibilidad de revocar el Monitum impuesto desde 1962 por la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio) a los escritos del P. Pierre Teilhard de Chardin, SJ”.
En el comunicado del Pontificio Consejo de la Cultura, presidido por el cardenal Gianfranco Ravasi, se puede leer: “Consideramos que un acto semejante no sólo rehabilitaría el sincero esfuerzo del pío jesuita para conciliar la visión científica del universo con la escatología cristiana, sino que supondría también un formidable estímulo para que todo teólogo y científico de buena voluntad colabore en la construcción de un modelo antropológico cristiano que, siguiendo las indicaciones de la Encíclica Laudato Si, se sitúe naturalmente en la maravillosa trama del cosmos”9.
Eran los tiempos del cardenal Alfredo Ottaviani, que estaba a cargo de la Sagrada Congregación del Santo Oficio. Teilhard de Chardin recibió la obediencia para desarrollar su labor pastoral en China, exilio un tanto apacible, pero sin poder publicar sus obras10. En definitiva, forzado a vivir en silencio o en régimen semiclandestino su propia vida. Esto no sólo le ocurrió a él. Entre muchas de sus oraciones podemos destacar la siguiente, por ser una de las más intensas y profundas, denominada en Busca de Dios.
Buscando a Dios
“¡Te necesito, Señor!,
porque sin Ti mi vida se seca.
Quiero encontrarte en la oración,
en tu presencia inconfundible,
durante esos momentos en los que el silencio
se sitúa de frente a mí, ante Ti.
9 Cf. https://adelantelafe.com/quien-se-opondra-la-rehabilitacion-teilhard-cha… Visto 15-11-2018.
10 Cf. A. PÉREZ DE LABORDA, La filosofía de Pierre Teilhard de Chardin: la emergencia de un pensamiento, Madrid 2001, pp. 189-190.

¡Quiero buscarte!
Quiero encontrarte dando vida a la naturaleza que Tú has creado;
en la transparencia del horizonte lejano desde un cerro,
y en la profundidad de un bosque
que protege con sus hojas los latidos escondidos
de todos sus inquilinos.
¡Necesito sentirte alrededor!
Quiero encontrarte en tus sacramentos,
En el reencuentro con tu perdón,
en la escucha de tu palabra,
en el misterio de tu cotidiana entrega radical.
¡Necesito sentirte dentro!
Quiero encontrarte en el rostro de los hombres y mujeres,
en la convivencia con mis hermanos;
en la necesidad del pobre
y en el amor de mis amigos;
en la sonrisa de un niño
y en el ruido de la muchedumbre.
¡Tengo que verte!
Quiero encontrarte en la pobreza de mi ser,
en las capacidades que me has dado,
en los deseos y sentimientos que fluyen en mí,
en mi trabajo y mi descanso
y, un día, en la debilidad de mi vida,
cuando me acerque a las puertas del encuentro cara a cara contigo”.
La trasposición de ideas fue la constante de la tradición católica hasta la modernidad. Si san Pablo abrió la Iglesia de Jesucristo a la helenización, con todas las dificultades existentes y el Evangelio se difundió entre los gentiles; si igualmente san Agustín lo plasmaría con la romanización y el Imperio reconocería la nueva religión y la adoptaría como oficial del mismo; si más tarde con la Escolástica, sería santo Tomás de Aquino, OP, durante la Edad Media el que conseguiría una teología ordenada, sistemática y organizada que diera respuestas a su tiempo; si en el siglo XVI, la Escuela de Salamanca potenciaría de nuevo dicha Escolástica, período que se le conoce como Escolástica tardía, en pugna con el movimiento protestante; si la Iglesia afrontó el Modernismo y de nuevo la reflexión teológica quedó relegada; si en el siglo XIX apareció de nuevo la neoescolástica; si el Concilio Vaticano II, fue el aldabonazo para una nueva vitalidad que provocó que la Iglesia se abrirse al camino del diálogo; hoy ante la nueva realidad del llamado transhumanismo, la Iglesia se haya compelida en tal diálogo. Un diálogo que siempre podrá ser fructífero. Un diálogo que debe proseguir con el posthumanismo. No perdamos, otro tren, como en otras ocasiones, el tren está situado en los andenes y se encuentra a punto de partir.

Laudetur Iesus Christus
P. Enrique Somavilla Rodríguez, OSA
Director del Centro Teológico San Agustín