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La orden de San Agustín asociada a la ONU en la educación, los derechos humanos y el desarrollo

Antes que nada, agradezco la oportunidad que me dan los con ductores de este Centro Teológico San Agustín, para dirigirme a ustedes con esta ponencia y poder dialogar un poco sobre la presencia de la Orden asociada a las preocupaciones y acciones del sistema de las Naciones Unidas en su sede de Nueva York. Creo que es mucho decir que lo que yo voy a presentar es una «conferencia marco» en la que esperan ustedes que sea expresado el pensamiento de la Orden sobre el tema central de estas VI Jornadas Agustinianas: La Globalización. Sin ser el indicado para lo primero, ni especialista en lo segundo, trataré de ubicarme dentro de este tema central y comunicar a ustedes algunas cosas de lo que hasta ahora he aprendido en este trabajo y de lo que la Orden espera de nosotros.

  1. INTRODUCCIÓN

¿Qué es la globalización? Esta es una pregunta difícil de contestar, a pesar de que todos la mencionamos y creemos saber de qué es tamos hablando; pero las palabras más empleadas no son siempre las mejor comprendidas, pues no pasa un día sin que escuchemos o leamos sobre este neologismo, en los diversos medios de comunicación, escritos o audiovisuales, emigrando de los especializados a los populares, utilizado por los que hablan a favor o en contra y todos creemos saber de qué se trata, pero como decía el Director del Foro Mundial de la Economía en Davos: «es un fenómeno que toma el aspecto de un perro loco»...

Si la distinguimos de términos parecidos y la precisamos un poco con calificativos, tal vez logremos entender algo de un concepto que por su contexto es poco iluminador. La mayoría de veces se habla de globalización como si marchara sola por el mundo y generalmente sólo la usamos sin dar ninguna explicación que la preceda, se comprueba que es un hecho, tan natural como la luz del sol o los cambios de clima; pero tan impredecible como estos. Decimos: «es la moda de la globalización», «los cambios de la globalización», «la amenaza», «los efectos», «la revolución», «el progreso», etc. Todo de la globalización... y todavía queda por ahí un «sí, pero...»

Tal vez si intentamos definirla por lo que no es vayamos aislando un poco más esta realidad que está ahí casi omnipresente. No es el nombre moderno de una internacionalización, que comenzó hace mucho tiempo, porque esta supone la existencia de naciones que entretejen entre ellas relaciones cada vez más estrechas y bilaterales con formes a su interés común. Se ponen de acuerdo en cumplir reglas comunes que generan cambios internos entre sí. Crean organismos para codificar y hacer respetar estas reglas y así tenemos la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que sucede y no sustituye a otras muchas organizaciones más antiguas como: la unión postal universal, la Oficina Internacional del Trabajo, etc.

Al contrario, la globalización parece imponerse a los Estados, sin que estos la hayan querido, decidido y reglamentado. Aunque existan la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), no se puede decir que estos administren la globalización, por tanto, ésta no es la forma moderna de decir internacionalización. Es diferente en su naturaleza.

Tampoco es un sinónimo de cosmopolitismo, porque éste es la apertura a todas las civilizaciones. Es un fenómeno cultural que, lejos de unificar las culturas, reconoce sus diferencias y se enriquece con su variedad.

El historiador y periodista francés Albert Samuel en su artículo: «¿Qué es exactamente la Globalización?», opina: «Ciertamente la globalización toca el ámbito cultural y hasta intenta difundir una especie de cultura; pero, una cultura que, lejos de tomar en cuenta las culturas nacionales, las borra en provecho de una civilización uniforme. Civilización venida de los Estados Unidos que se manifiesta con un consumismo parecido al de vestidos, alimentos, música, películas, literatura, medios... Se trata menos de una universalización que de una suerte de unificación salida de un nuevo modo de producción, de técnicas ultramodernas de comunicación» (la negrita es mía).

Podríamos decir que estamos cerca de la noción de globalización con las distinciones antes señaladas, y afirmar que es más bien una unificación del mundo a partir de un sistema económico, que se ex tiende progresivamente a todos los continentes. Se puede afirmar que es el término más exacto para traducir esta realidad. Describe la ex tensión de una dinámica económica que llega al globo entero. Y da testimonio de que este movimiento toca a todos los sectores de la actividad humana: la técnica, la producción, el consumo, la ciencia, la cultura, las religiones.

Además si le añadimos calificativos como, globalización: comunicativa, neoliberal, anárquica, solidaria, dominada... entendemos mejor su sentido. Y así podemos decir que según el calificativo, la globalización puede ser «infeliz» o «feliz», «negativa» o «positiva», porta dora de «miedos» o de «esperanzas».

Para intentar aclarar este dilema habría que distinguir entre los dos términos inseparables: globalización y mundialismo, casi análogos; pero sutilmente diferentes, porque la globalización es una realidad ineludible, que proviene del progreso en las comunicaciones, como internet, que nos permite una comunicación instantánea de un extremo al otro de la tierra, borrando las fronteras; pero los que disponen de esta técnica solamente son la quinceava parte de los habitantes del mundo, cuyo 90% está en los países desarrollados, principalmente en los Estados Unidos. Sin embargo, esta rapidez se ha aplicado inmediatamente a la economía.

En cambio el mundialismo es la ideología que utiliza y dirige la globalización de la transformación técnica y hasta la presenta casi como un culto y una religión del crecimiento. Una fe absoluta en las virtudes irremplazables del libre intercambio. Es enseñada por los di rigentes políticos, económicos y financieros, por los seudoexpertos y la mayoría de los medios de comunicación 1.

Es pues, una palabra producto de su tiempo y de su estructura misma, que puede crear confusión, falsas expectativas, muy discutida, aceptada y rechazada, todo el mundo la usa; pero no todo el mundo la entiende y la realidad nos presenta unos resultados tan visibles y palpables, como ella misma tan presente en todas partes: es un hecho que ha concentrado el capital cada vez más, ha producido la mayor cantidad de pobres y aumentado el número de los desposeídos y excluidos de todo; pero que también ha aportado algunos beneficios y buenos resultados, según se la vea y el aspecto en el que se la examine.

  1. LA IGLESIA NOS LA SEÑALA

Esta es una realidad actual y no podemos seguir hablando de «lo nuestro», de espaldas a estos signos de los tiempos. Pues ya desde 1998 el Papa Juan Pablo II en su mensaje para la celebración de la Jornada Mundial por la paz, nos recuerda lo que había dicho en su encíclica Centesimus Annus en 1992: «Hoy se está experimentado ya la llama da economía planetaria, fenómeno que no hay que despreciar, por que puede crear oportunidades extraordinarias de mayor bienestar. Pero se siente cada día más la necesidad de que a esta creciente internacionalización de la economía correspondan adecuados órganos inter nacionales de control y de guía válidos que orienten la economía misma hacia el bien común, lo que ningún Estado puede hacer por sí solo y lo que exige tomar siempre en cuenta a los países que tienen menos peso en el mercado internacional». Dicho con otras palabras de Juan Pablo II, «el desafío consiste en asegurar una globalización en la solidaridad, una globalización sin dejar a nadie al margen»2.

«Como creyentes y al reflexionar sobre nuestra experiencia de fe, tenemos que analizar la realidad y escrutar los signos de los tiempos. Pero no podemos con el simple análisis y diagnóstico social. Es necesario ciertamente el ejercicio analítico descriptivo de las “mega tendencias” que hacen posible la interpretación de la realidad histórica y su proyección de futuro. Sin embargo, en nombre de la unidad y des de el Evangelio del Reino, es imprescindible también dejarse interpelar por los mega ausentes. La universalidad no es tal si no incluye a todos; por eso es preciso preguntar: ¿están realmente todos incluidos en el proyecto histórico vigente, o hay excluidos? Y, si los hay, ¿dónde van a dormir (y qué van a comer) los pobres en esta naciente civilización?, ¿hay cabida para ellos?, ¿de qué civilización se habla si produce un éxodo hacia la miseria y si se construye tan solo para algunos?»

«La calidad humana de una civilización —dice textualmente la CELAM en su último informe (n. 202)— se mide por su capacidad de integrar a todos en su proyecto que se construye sobre los valores humanos y humanizantes, porque el progreso es tal en cuanto se ex presa en términos de mejora de la calidad de vida en la auténtica realización de todas las personas. El auténtico desarrollo es incluyente en su alcance y humanizante en su horizonte» 3.

  1. LOS ESPECIALISTAS NOS LA DESCRIBEN

Desde otra perspectiva y con datos muy concretos, el Director de la División de Población de la ONU dijo en la reunión para la prensa y las ONG del pasado 31 de octubre de 2002: «Con la globalización creciente, las tendencias de la población y las diferenciales demográficas están teniendo un gran significado y mayores consecuencias que en el pasado. El ritmo rápido del crecimiento de la población en algunas regiones, su disminución en otras, la población que envejece, la emigración internacional, la urbanización, el SIDA y otras tendencias críticas demográficas están marcando el comienzo de un Nuevo Orden Internacional de Población. Este Nuevo Orden está influyendo profundamente las condiciones sociales y económicas, las relaciones internacionales entre los países y las regiones, así como también las inter acciones entre grupos dentro de los países.»

«Un aspecto importante del Nuevo Orden es el cambio regional en la población mundial. Por ejemplo, después de la Segunda Guerra Mundial, Europa contaba con el 22 % de la población mundial y África con el 8 %. En la actualidad ambas regiones tienen aproximadamente el mismo porcentaje de la población mundial, aproximadamente el 13 %. Se calcula que para el año 2050, África tendrá aproximadamente tres veces más población que Europa.»

Un segundo ejemplo puede ser el crecimiento poblacional en la India y la Unión Europea. La India, con mil millones de habitantes, es aproximadamente dos veces y media más grande que toda la población de los 15 países que forman la Unión Europea. Durante todo el año 2000, el crecimiento natural (nacimientos menos muertes) de la Unión Europea fue de 343.000 personas. La India alcanzó esta cantidad de crecimiento poblacional durante la primera semana de este año (2002) 4.

En el aspecto económico y laboral, la globalización de la «producción barata» explotada por las compañías transnacionales, en opinión de Arcadi Oliveras Boadella, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona y Vicepresidente de Justicia y Paz: «Hoy hablamos de la compañías transnacionales que hacen del mundo su campo de actuación. Transitan con toda libertad de un lugar a otro. En un país buscan materia prima, en otro buscan mano de obra barata, en un tercer país que carece de legislación ambiental, dejan los deshechos.»

«En el mundo existen 191 estados independientes —continúa diciendo— 30 de ellos se consideran desarrollados y 161 en vías de desarrollo. Si sumamos la cifra de negocios de las 50 primeras compañías transnacionales del mundo, constatamos que las ventas ascienden a una cantidad mayor que la de los 150 países no desarrollados del mundo. La riqueza de empresas como la General Motors es mayor que la de países enteros como Polonia. Empresas como la Shell arruina ron el negocio pesquero de países como Nigeria. Un ejemplo del poder de estas transnacionales es la del Holding CARLYLE (cuyos mayo res accionistas, por cierto, son Bush padre, John Major y la familia Bin Laden) que posee una banca, una empresa armamentística y un diario: Le Figaro.»

El mismo profesor nos recuerda el fenómeno de la emigración, tan antiguo como todos los países del mundo y en el que todos nos hemos visto involucrados de una manera o de otra; pero que ahora también lo han «globalizado». Nos dice que: «Severas leyes de extranjería persiguen el flujo de personas sin permisos y ponen fronteras a los países de destino. Nuestra misión es hacerle ver a la opinión que no tienen derecho a cerrar puertas a los inmigrantes. Olvidamos que hay razones históricas de peso para considerar el fenómeno de la Inmigración como positivo».

«Se olvida que los primeros “sin papeles” fueron los Europeos (de 1492 a 2002 muchísimos millones de europeos emigraron hacia Amé rica y Oceanía. Estamos hablando de más de quinientos años de emigración).» Esto, sin tener en cuenta las emigraciones no registradas en la historia desde que el mundo es mundo.

«Se olvida que la cultura, la etnia y la manera de ser de un país, una nación, un pueblo, es dada por las migraciones y visitas recibidas a lo largo del tiempo. La cultura no es más que el paso de todas las culturas por un terreno.»

«Se olvida que la emigración no crea paro. Los culpables no son los emigrantes, la tecnología avanza con rapidez sin que hayamos reducido la jornada laboral en la misma proporción. Los emigrantes no se enriquecen desde el punto de vista económico, ellos llenan los pues tos vacíos (que no ocupan los nativos) hasta con la natalidad.»

«Se dice que el peligro es el llamado “choque cultural”, pero se olvida que hay elementos invasores, de mayor proporción, asumidos sin aparentes problemas en cualquier país del mundo, como es el caso de Mc Donald’s, Cocacola, Mikey Mouse, etc.»

También desde el punto de vista económico, el Secretario General de la ONU, Kofi A. Annan, propuso en 1999 al Foro Mundial de la Economía en Davos, Suiza, un «Pacto Global» entre las Naciones Unidas y la comunidad mundial del comercio. El pacto está dirigido a posibilitar que todos los pueblos del mundo compartan los beneficios de la globalización y a insertar el mercado global en los valores y las prácticas que son fundamentales para satisfacer las necesidades socioeconómicas. El pacto está basado en nueve principios claves sacados de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de los principios fundamentales de La Organización Internacional del Traba jo o derechos en el trabajo y de los Principios de Río sobre el Medio Ambiente y el desarrollo, los cuales gozan del consenso universal entre los gobiernos del mundo.

El Secretario General ha pedido a las empresas del sector privado adoptar estos principios y traducirlos dentro de las prácticas corporativas. También está animando a los líderes del trabajo y a las organizaciones de la sociedad civil incorporarse al pacto y usarlo como foro de diálogo sobre los diferentes asuntos polémicos vinculados a la globalización y al desarrollo. La primera reunión de estos tres secto res se llevó a cabo en el año 20005.

  1. LA ORDEN NOS EXHORTA A UN COMPROMISO MÁS EXPLÍCITO

El llamamiento de la Iglesia a la renovación y a la actualización, enfatizado hace 40 años en el Concilio Vaticano II y la Orden ha in tentado responder a esa llamada en diversas ocasiones, desde el Capítulo para la renovación de sus Constituciones en 1968, preparado por una Comisión ad hoc nombrada en su Capítulo General Ordinario de 1965, cuyo primer presidente fue el P. Fr. Rafael Almanza de la Provincia de Michoacán, hasta lo que estamos experimentando actualmente en las diversas regiones de la Orden. Una de estas acciones de re novación y actualización de nuestra Orden es la aprobación en su Capítulo General Ordinario de 1995 del proyecto de buscar una presencia en La Organización de Naciones Unidas (ONU), a través de la asociación con el Departamento de Información Pública (DIP) de una Organización no Gubernamental (ONG), idea presentada a este Capítulo en una propuesta hecha por OALA, búsqueda que tuvo éxito y nuestra Orden quedó como una de las miles de ONG asociadas al DIP el 1 de abril 1997 (actualmente son más de 1600 asociadas al Departamento de Información Pública y al Consejo de Asuntos Económicos y Sociales (ECOSOC por sus siglas en inglés), según su catálogo de 2001, en la actualidad pasan de 2000.

Los documentos capitulares, en especial los del Capítulo General pasado, todos ustedes los conocen y vemos cómo ha dedicado todo un capítulo o la sección «B» a lo que ha titulado: Apostolado Social en la Orden de San Agustín hoy. Donde nos recuerda el magisterio de la Iglesia en el Concilio Vaticano II y las enseñanzas y exhortaciones de los Papas Pablo VI y Juan Pablo II, de lo cual sólo quiero señalar algunos textos, que nos indicarán un poco lo que ustedes me han pedido al hacerme esta invitación, sobre cuál es el pensamiento de la Orden de San Agustín ante el fenómeno de la globalización. Espero que esta selección de nuestro Capítulo General y lo que yo pueda agregar de lo aprendido en este mi corto camino recorrido en una experiencia nueva para la Orden y sobre todo para mí, pueda dar res puesta a la inquietud que ustedes tienen de cómo la Orden muestra su interés y preocupación ante tal fenómeno.

En su número B3, nos recuerda la Ratio Institutionis en el número 67: «Las necesidades de los demás determinarán las formas de nuestro apostolado. Con el fin de hacer una elección correcta, debemos estudiar la situación del mundo que nos rodea, así como la situación de la Iglesia en las diferentes partes del mundo de hoy.» Estamos hablando de una Iglesia Católica o sea universal. Y en el mismo tono continúa diciendo en el siguiente número, al recordarnos el Capítulo General Intermedio de 1998: «Si los agustinos queremos continuar nuestra misión de servidores de la Humanidad hemos de ser capaces de estar en contacto con la realidad, para escuchar cuidadosamente la voz de un mundo en cambio. Pues si nuestras propuestas no sintonizan con los desafíos del presente, el diálogo resulta imposible y nuestra presencia irrelevante.» El tema de estas Jornadas Agustinianas está en la realidad con la que debemos estar en contacto para escuchar esa voz del mundo que cambia y esta voz y esta realidad, se escucha y es reflejada en la ONU y su mundo de luchas y preocupaciones por la paz y la justicia universales. Es por eso que la Orden ha decidido estar ahí.

La Orden consciente de estas inquietudes que mantienen en ebullición al mundo de hoy, ha decidido estar presente donde se discute estas inquietudes y uniéndose a ellas, encaja en esta visión global al destacar que: «la nueva tecnología relacionada con internet se nos presenta como un posible medio nuevo para anunciar la Buena Nueva y también para estar en contacto con el mundo. Es importante saber cómo aprovechar y utilizar eficazmente esta tecnología para la promoción del Evangelio. Otro aspecto de este desafío es incluir la doctrina social de la Iglesia de un modo más predominante y convincente en nuestra actividad homilética, académica y pastoral, hasta hacerla par te indispensable de nuestra vida en común.»

Y el documento capitular continúa orientando : «Además, ahora tenemos la oportunidad de agregar otros medios para la evangelización, capaces de afectar la política sobre los problemas sociales más importantes de nuestro tiempo, que no suponen cambiar el lugar de nuestra actividad, sino más bien un cambio de método y contenido, dando especial énfasis a la doctrina social de la Iglesia. Estos medios pueden servir también para reforzar nuestros apostolados tradicionales, al ofrecer un entusiasmo renovado por tratarse de “el drama de nuestro tiempo” como Pablo VI llamó a la separación entre el Evangelio y la cultura.»

Y nos lanza a todos un reto del que todavía no se quiere hablar muy abierta y decididamente en algunos rincones de nuestra Orden: «Ahora, a los treinta años de que el Vaticano II y Pablo VI hicieran esa invitación, el desafío de promover la justicia en el servicio de la verdadera paz debe aún ser lanzado a muchos agustinos. Con la Iglesia, la Orden necesita ampliarse más en la defensa de los derechos humanos y en la promoción de una cultura de solidaridad a todos los niveles. Se trata de un claro signo de nuestros tiempos.»

Más adelante resume la misión de nuestra presencia en donde se dice que es la «Comunidad de Naciones»; pero que no se lo han permitido aún las luchas por el poder en todas sus dimensiones y nos dice: «La Orden de San Agustín se ha asociado formalmente con las Naciones Unidas para hablar más eficazmente en la defensa de los derechos humanos y la promoción humana. Nuestra presencia y nuestra participación colaborando con la Misión Observadora Permanente de la Santa Sede, junto con otras organizaciones semejantes, nos proporciona la oportunidad de hacer que nuestra voz resuene junto con la de la Iglesia en este importante foro. Aunque algunos han mostrado su interés y se han implicado, la mayor parte de los temas del mundo actual no son a menudo objeto de reflexión y discernimiento común. 

Hacemos con frecuencia críticas políticas, pero ¿estamos dispuestos a implicarnos en su formulación?»

En este número de los documentos capitulares, la Orden puntualiza más su pensamiento y lo que espera de nosotros como miembros comprometidos: «La Santa Sede mantiene la condición de Observador Permanente en la ONU para poder hablar sobre problemas que afectan a los derechos humanos, la justicia, la libertad religiosa, la paz y el desarrollo, e intenta promover, respetuosamente y sin miedo, los principios del Evangelio. Como la experiencia demuestra, se formulan muchas políticas globales en el foro público que ofrece la ONU. El resultado de algunas de esas políticas afecta en gran medida gran parte del trabajo caritativo que nosotros como Orden realizamos en el mundo. Sería deseable que nosotros en cuanto comunidad, nos implicásemos más en la formulación de esas políticas, para favorecer un cambio estructural, algo que es de justicia. Y así reducir substancial mente la necesidad de ejercer la caridad. Como Agustín dijo en su comentario a la primera carta de Juan: “Das pan a un hambriento; se ría mejor que no hubiera hambrientos, y no tendrías que darlo a nadie. Vistes a un desnudo. Si todos estuvieran vestidos, no tendrías que hacerlo (8,8)”».

Esta decisión lleva consigo la necesidad de reflexionar decretos capitulares como este, para disponernos a la realización de los cambios radicales en el pensamiento y la acción de cada uno, para lograr lo: «En cuanto herederos espirituales de Agustín, tenemos algo de mucho valor que agregar a la promoción de la justicia en el mundo, a través del foro del diálogo que son las Naciones Unidas. Por nuestra directa o indirecta implicación, podemos evangelizar a partir de nuestro carisma agustiniano. Nuestros principios básicos de unidad en la diversidad, respeto de la dignidad de cada uno, promoción del bien común y el compartir entre todos los dones de Dios junto al pueblo, son especialmente significativos porque todo esto escasea en el mundo hoy. La Orden puede beneficiarse del impacto que la ONU tiene en nuestros esfuerzos de evangelización. Y al mismo tiempo nuestra actuación puede ensanchar nuestra visión como agustinos, y proporcionar una ocasión para la cooperación ecuménica e interreligiosa y para la colaboración entre las circunscripciones de la Orden. Con nuestra implicación, mostramos que Agustín es un santo para el mundo moderno, cuyo pensamiento e influencia deben ser mejor conocidos. Nuestro compromiso como comunidad en temas sociales y la formulación de políticas globales, puede también ofrecer nueva energía para la renovación de la Orden.»

Nos señala algunas de las muchas posibilidades de lo que podemos hacer como: El programa «Cultura de Paz» patrocinado por la UNESCO ofrece precisamente un ejemplo de cómo podemos defender mutuamente valores comunes. Entre las aspiraciones de la cultura de paz pueden contarse: el respeto por la vida, la promoción y práctica de la no violencia mediante la educación, el diálogo y la cooperación; el pleno respeto y la promoción de todos los derechos humanos y de las libertades fundamentales; el compromiso por un arreglo pacífico de los conflictos; el respeto y la promoción de los derechos personales a la libertad de expresión, opinión e información; la adhesión a los principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia, solidaridad, cooperación, pluralismo, diversidad cultural, el diálogo y la comprensión en todos los niveles de la sociedad y entre las naciones, fomentado por un ambiente nacional e internacional que conduzca a la paz. Estos valores del Evangelio pueden ser fomentados a través de una acción que lleve nuestras instituciones educativas a asumir el pro grama «Cultura de Paz».

Y a este respecto el mencionado Capítulo General determina: «Pro ponemos que los agustinos implicados en el ministerio educativo den una especial atención a la contribución agustiniana hacia los temas de importancia social, y consideren seriamente promover en las instituciones educativas de la Orden el Programa “Cultura de Paz” patrocinado por UNESCO, a través de los representantes de la Orden»6.

Como podemos apreciar, nuestra presencia en la ONU, para que llegue a alcanzar estas metas planteadas por la Orden, tendrá que ser un trabajo de conjunto asumido con el compromiso de todos, si es que en realidad nos queremos ver involucrados en dar respuesta a las necesidades del mundo que nos rodea y queremos en realidad aprender a leer los signos de los tiempos, como el signo de la casi omnipresente Globalización.

Las decisiones capitulares, no fueron tomadas en un solo evento de reflexión y administración, como lo es un Capítulo General, son el fruto de un largo proceso, de las inquietudes expresadas por la Orden desde hace por lo menos 37 años en sus Capítulos Generales Ordinarios e Intermedios, para responder al llamamiento de la Iglesia postconciliar a renovarse; así como de las reflexiones dejadas en diferentes documentos por nuestros Priores Generales que han dirigido la Orden en todo este período.

  1. EL COMPROMISO SE FORMALIZA POCO A POCO

La Secretaría de Justicia y Paz de la Orden ha producido 6 folle tos específicos de reflexión sobre el tema de la Justicia y la Paz en el pensamiento agustiniano, especialmente los dos últimos de muy reciente publicación: «San Agustín como Padre del activismo político cristiano» y «La promoción de la Justicia y la Paz al estilo agustiniano», ambos tienen como autores a nuestros hermanos: Robert Dodaro y John Szura. (Secretariado de Justicia y Paz, folletos 5 y 6, publicados en 2001 y 1999, respectivamente).

El P. Szura lleva casi 20 años enseñando un curso sobre el trabajo de la ONU y su relación con la Doctrina Social de la Iglesia, que tiene estas características principales:

Es un curso intensivo de dos semanas que se da en Nueva York y que combina la clase con las reuniones (en los locales de las conferencias de prensa de la ONU, sus misiones y las Organizaciones No Gubernamentales); conferencias del curso y sesiones para la crítica de la retórica usada en las películas norteamericanas, lecturas y un trabajo de investigación o reflexión, o un proyecto de plan pastoral para explorar la colaboración ONU Iglesia hacia la paz, los derechos humanos y el desarrollo (estas exigencias son para los alumnos que reali zan el curso para ser acreditados en las universidades: Merrimack College y Washington Theological Union), se está estudiando la posibilidad de que también sea acreditado por la universidad agustiniana de Villanova y algunas otras universidades, agustinianas o no, que quieran estudiar esta posibilidad, para que sus alumnos reciban tres créditos por un curso intensivo realizado en dos semanas).

Las metas de este curso son apreciar el rol de la ONU en el fortalecimiento de la paz, los derechos humanos y el desarrollo; explorar la colaboración Iglesia ONU hacia estos valores comunes; reflexionar sobre el fundamento teológico para la colaboración Iglesia ONU; comenzar a integrar la colaboración Iglesia ONU en una visión teológica y pastoral más amplia.

La estructura del curso contiene un total de sesiones de clase equivalente a 45 períodos de 50 minutos. Están generalmente enlistadas de 10:00 a.m. a 4:00 p.m., durante 9 días de entre semana. Un día es libre para reflexión, descanso y recreación, si cae durante el curso, este será en la celebración nacional del día del trabajo o en el día de las Fuerzas Armadas, según sea el curso de mayo o el de septiembre. Generalmente es seleccionada al menos una tarde para la sesión de criticar películas. Las demás tardes y los fines de semana son libres. Las reuniones de clases son en el área de la ONU o en un lugar de fácil acceso por transporte público.

Las clases están dedicadas a temas importantes relacionados con la ONU por sus aspectos e implicaciones teológicas o pastorales. Los ejemplos de estos temas incluyen los organismos de la ONU: la Asamblea General, el Consejo Económico y Social, el papel y los problemas del Consejo de Seguridad y la Secretaría; las agencias especializadas, los fondos y proyectos: desarrollo (UNDP), temas de la mujer (UNIFEM), el medio ambiente (UNEP), los derechos humanos, los refugiados (UNHCR), temas del trabajo (ILO), cultura de paz y educación (UNESCO), los niños (UNICEF), el desarme, mantenimiento de la paz y la ley marítima. Se le da una importancia central a las ONG y sus actividades entre las naciones y los pueblos.

Los temas de las conferencias del curso incluyen la situación de diáspora de la Iglesia y la ONU; la subsidiaridad en los documentos de la Iglesia según se relacionen con la ONU; la ONU y el Vaticano II; la ONU dentro de una teología del mundo moderno; la Teología de la Comunicación según se relaciona con la ONU; el papel de las ONG seglares y religiosas; la Doctrina Social de la Iglesia sobre los Derechos Humanos; la doctrina de la Iglesia sobre la paz y las misiones de la ONU para mantener la paz; las fechas dedicadas por la ONU a celebraciones internacionales como oportunidades litúrgicas y catequéticas; el papel de la Misión observadora permanente de la Santa Sede y una reflexión socio teológica sobre la visita guiada a la ONU, la que los estudiantes deben realizar pagando su costo personalmente. Las demás conferencias del curso exploran los temas teológicos surgidos en el curso o de la oportunidad dada para reflexión teológica común sobre la experiencia de la ONU. También habrá instrucción sobre el acceso a los recursos de la ONU en internet. Una copia de la descripción completa de este curso le será entregada a quien lo desee.

  1. ¿POR QUÉ Y PARA QUÉ ESTAMOS ASOCIADOS A LA ONU?

Parte de la respuesta ya ha sido dada, según los documentos del Capítulo General pasado y sus antecedentes juntamente con lo que se ha escrito y publicado al respecto. Nuestra misión en la ONU también ha sido dada a conocer y es:

«La Orden de San Agustín está asociada a Las Naciones Unidas como una Organización No Gubernamental. Intentamos dar a conocer la Familia Agustiniana del mundo, a través de esta asociación.

Recíprocamente, intentamos también traer a las Naciones Unidas los proyectos y actividades que los agustinos pueden tener en cualquier parte donde se encuentren trabajando. Esperamos que este enriquecimiento recíproco hará mucho más fructífero, que antes, el testimonio de vida común y fraternidad solidaria que damos a través de nuestro trabajo en la promoción de la educación, los derechos huma nos y el desarrollo. Intentamos que nuestra asociación a las Naciones Unidas sea hecha por medio de una relación muy cercana de trabajo con la Misión observadora permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas, así como también por medio de una colaboración ecuménica con las otras creencias.

a) Promover en nuestras escuelas y universidades el programa de afiliación a “la cultura de paz” de la UNESCO y sensibilizar a nuestro personal docente y administrativo, para que realicen con nuestros alumnos actividades inspiradas en los valores que la espiritualidad agustiniana siempre ha trabajado en el terreno educativo, y dar a conocer las declaraciones, proyectos y actividades de las Naciones Unidas.

b) Ayudar a potenciar los proyectos que ya existen en las diversas circunscripciones de la Orden, para promover y defender los derechos humanos de nuestros feligreses y animar a hacerlo en los lugares donde estamos trabajando y todavía no hay proyecto en este sentido.

c) Es también una de nuestras prioridades, el promover la sensibilidad en nuestros hermanos agustinos y laicos, para que dirijan sus actividades hacia un desarrollo integral de los pueblos en nuestra acción pastoral.»

Estamos asociados a la ONU a través del Departamento de Información Pública, con «un contrato bilateral de información» como una ONG para cumplir esta tarea, descrita por el Papa Juan Pablo II en 1979 en su primera visita a la ONU: «Ninguna organización, ni siquiera la ONU o alguna de sus agencias especializadas, puede resolver por cuenta propia los problemas mundiales que están continuamente so metidos a su atención si sus intereses no son compartidos por todos. Es una tarea privilegiada de las ONG aquella de ayudar a llevar estas preocupaciones al seno de las comunidades y en los hogares del pueblo, y después transmitir a las agencias encargadas las prioridades y aspiraciones del pueblo, en modo que todas las soluciones y los proyectos tomados en consideración sean verdaderamente en armonía con las necesidades de la persona humana»7.

«La Orden de San Agustín tiene en común con la ONU un cierto número de valores. En efecto, aquellos que piden asociarse a la ONU deben identificar como valores de su futura ONG al menos tres prioridades fundamentales de la ONU. La Orden ha identificado como propias las siguientes prioridades que están en común con la ONU: 1) educación alfabetización; 2) desarrollo económico y social; y 3) derechos humanos y civiles (yo creo que con la ayuda y participación de todos ustedes los interesados, con sus sugerencias, debemos ir precisando y enfocando cada una de estas prioridades, cuyo campo de trabajo es amplísimo). Estas tres prioridades están a la base de una porción significativa de las actividades apostólicas corporativas de la Orden: escuelas, parroquias, misiones, trabajo con los pobres, ministerio en el campo político; así como en los varios apostolados particulares de todos los agustinos. Estos están también a la base de una porción significativa de las actividades de la ONU. Además, la Iglesia los sostiene firmemente como tema central de la propia enseñanza social» 8.

  1. ¿QUÉ ES UNA ONG?

Debido a la enorme cantidad que de ellas existen ya aprobadas por la ONU (en la actualidad cerca de 2000) y debido a la inmensa variedad de sus objetivos y propósitos de trabajo, es como intentar definir la globalización, podríamos tener muchas definiciones9, así que la siguiente es solo una descripción:

Una ONG pueden ser un grupo de personas que no es un gobierno, un grupo de gobiernos, o un grupo que recibe bastantes fondos del gobierno. Esencialmente es con finalidad no lucrativa (benéfica), generalmente constituida legalmente y puede estar exenta de impuestos. Pero el término ONG tiene diferentes significados en diferentes situaciones. ONG puede significar una organización benéfica no gubernamental oficialmente asociada al Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas y/o al Consejo Económico y Social para consulta y para la propagación de la información de la ONU.

En ese sentido, la Orden de San Agustín es una ONG. Estamos asociados a la ONU. No pertenecemos a ella, no trabajamos para ella, no somos parte de ella, no usamos el logotipo de la ONU, ni decimos que somos sus empleados. Sin embargo, esta colaboración con la ONU es significativa y reconocida oficialmente y nuestra asociación a la ONU muy cercana y por tiempo indefinido. Nos relacionamos con la ONU en el nivel del poder que nos confiere la misma Carta Magna de la ONU y por lo mismo somos responsables ante el gobierno de la Orden y representamos a toda la Orden, incluyendo cualquier parte de la familia agustiniana que quiera colaborar con nosotros tales como las religiosas o los seglares.

El término ONG también se puede referir a alguna organización benéfica no gubernamental asociada para consulta o actividad con alguna agencia de la ONU como UNESCO, o acreditada temporalmente a alguna conferencia o cumbre de la ONU. Igualmente el término ONG puede tener otros significados en otras situaciones, culturas o países, tales como una organización exenta de impuestos, una corporación benéfica, o simplemente una organización cualquiera de perso nas. Estas otras ONG pueden colaborar informalmente o por contacto con la ONU o alguna agencia de la ONU, o pueden no tener relación con la ONU pero tener capacidad, fama y prestigio por hacer trabajo educativo, social o caritativo. En ese sentido, una Provincia individual mente o una Orden puede llamarse ONG aunque la Orden misma ten ga alguna o ninguna asociación con la ONU.

Aunque un folleto de información del DIP (Departamento de In formación Pública) de la ONU las define de esta manera:

«Una organización no gubernamental (ONG) es cualquier grupo de servicios, con fines no lucrativos, de ciudadanos voluntarios que está organizado a escala local, nacional o internacional. Orientado a la acción y dirigido por personas con un interés común, las ONG realizan varios servicios y funciones humanitarias, llevan los intereses de los ciudadanos a los Gobiernos, observan las políticas y promueven la participación política a escala de la comunidad. Proporcionan el análisis y la pericia, sirven como mecanismos de alerta avanzada y ayudan a observar y a que se cumplan los acuerdos internacionales. Algunas están organizadas en torno a temas específicos, tales como los derechos humanos, el medio ambiente o la salud. Su relación con las oficinas y agencias del sistema de las Naciones Unidas difiere dependiendo de sus objetivos, de su campo y de sus instrucciones.»

«Más de 1.500 (datos de 2001) ONG con fuertes programas de información (la negrilla es mía) sobre temas de interés para las Naciones Unidas, están asociadas al Departamento de Información Pública, dando a las Naciones Unidas vínculos valiosos con pueblos de todo el mundo. El DIP ayuda a esas ONG a tener acceso y a propagar información sobre el alcance de los temas en los que Naciones Unidas está involucrada, para ayudar al público a entender mejor las miras y los objetivos del Organismo Mundial»10.

¿Qué puede interesar de esto a nuestra gente?:

  • El acceso a los programas e instituciones interconectadas de la ONU para enriquecer su apostolado en la educación.
  • Traer a la ONU sus reclamos de los Derechos Humanos. — Integrar más en su apostolado los temas y proyectos mundiales.

— Colaborar más de cerca con los diversos grupos religiosos católicos que están presentes en la ONU.

— Coordinar la participación de toda la Familia Agustiniana en los proyectos mundiales.

— Aprovechar los materiales, experiencias y cursos de las Naciones Unidas en beneficio de aquellos a quienes presta sus ser vicios.

— Tendremos la oportunidad de incorporar más eficazmente en nuestra vida litúrgica las celebraciones de las Naciones Unidas, como Años y Días Internacionales, de los cuales ya tenemos una lista de los que escogió la Orden y están anotados en su calendario litúrgico.

¿Qué significa para nosotros como agustinos?:

— Nos permite llevar a cabo lo decretado por nuestro capítulo general pasado:

— Hablar más eficazmente en la defensa de los Derechos Huma nos y la promoción humana.

— Colaborar muy de cerca con la Misión Observadora Permanente de la Santa Sede en la ONU.

— Colaborar en la formulación de las Políticas Internacionales que favorecen el cambio estructural.

— Dar a conocer nuestros principios básicos como agustinos: la unidad en la diversidad, el respeto por la dignidad de cada uno, promoción del bien común, etc.

— Es una oportunidad para renovar el carisma agustiniano. — Permite recordar el testimonio de las primeras comunidades

cristianas. — La presencia en la ONU como ONG nos obliga a actualizar

nos en la Doctrina Social de la Iglesia. — Mediante el proyecto de la UNESCO nos permite involucrar a

nuestras escuelas en una Cultura de Paz. — Nos exige mayor sensibilidad ante los problemas del mundo

actual.

Por el «enriquecimiento mutuo», que declara nuestra misión, que remos decir que nosotros podemos compartir con la ONU nuestro testimonio y recibir de ella varias oportunidades para nuestra actualización e inserción en las preocupaciones mundiales, como poder aplicar a nuestra actualidad el dinamismo completo de los Hechos de los Apóstoles, raíz de nuestro origen como agustinos, que nos muestran cómo la primitiva comunidad cristiana de Jerusalén, no se quedó ahí, sino que extendió su presencia a todo el mundo entonces conocido, pero principalmente a Roma como centro de ese mundo y del imperio, para desde ahí increparlo con lo que había que denunciar y para anunciar lo que tenía compromiso de anunciar.

Nuestra presencia ahí como ONG, es una oportunidad para ver la Doctrina Social Católica ejemplificada en el sistema de la ONU, don de la podemos ver como ejemplo de: subsidiaridad, en el sentido de ayuda comedida para servir (concepto de interacción social acuñado por la Iglesia, desde el Papa Pío XI en su Quadragesimo Anno hasta el presente, en sus documentos), del bien común, del respeto a los Derechos Humanos, de solidaridad y comunión, de buscar satisfacer las necesidades de los más pobres y desvalidos, etc.

El análisis social agustiniano según el modelo «pirataemperador» que nos presenta San Agustín en La Ciudad de Dios, 4,4, es esencial para entender este libro desde una nueva perspectiva. Ya que este es el paradigma retórico utilizado en la campaña y red publicitaria del Imperio Romano moderno —los 7 Grandes de la Economía Mundial, con los Estados Unidos a la cabeza— que han inventado y promueven la globalización, como instrumento de dominio, represión y exclusión de la mayoría mundial empobrecida11.

¿Cómo involucrarnos en este proceso?:

a) en la Comunidad Cristiana:

— Actualizando nuestras celebraciones litúrgicas en sintonía con las celebraciones de la ONU.

— Obligándonos a formarnos y a formar a los demás en las acciones políticas y sociales de nuestras comunidades.

— Sensibilizándonos hacia las necesidades del pueblo. — Respondiendo al llamamiento que nos hace la Orden a la re novación y actualización de nuestra presencia en el mundo

actual.

b) en la Educación:

— Incorporando en nuestros programas de formación el estudio de la Doctrina Social de la Iglesia.

— Asociando nuestras escuelas al proyecto de la UNESCO (ASPnet) «Por una Cultura de Paz».

  • Sensibilizando en este proyecto a nuestros docentes y alumnos. — Promoviendo el voluntariado seglar. — Promoviendo el conocimiento y funcionamiento de las ONG. — Conociendo y divulgando el trabajo de la ONU.
  1. CONCLUSIÓN

Finalmente, quiero terminar invitándoles a que nuestra manera de ver nuestra presencia en la ONU sea desde el punto de vista del concepto de diáspora con que Rahner, teólogo alemán del Concilio Vaticano II, presenta su visión de la Iglesia postconciliar, debido al cambio radical que se ha dado en el mundo desde que la Iglesia fue fundada, el mundo de hoy ya no es como el de los Hechos de los Apóstoles, como tampoco puede ser su teología encapsulada en el modelo de la teología europea de Rahner; sin embargo su visión de diáspora es muy válida para las condiciones en las que actualmente se encuentra la Iglesia ante la realidad de la globalización, quienes formamos parte de ella hoy debemos prepararnos para ser de nuevo una Iglesia en situación de diáspora, es decir de constante dispersión, de movilización y de cambio, porque el mundo en que vivimos se ha diversificado, tiene necesidades muy diferentes, casi cada día, ya no podemos esperar los cambios cada siglo ni siquiera cada lustro de antaño.

Esta rapidez de cambios es lo que está llamando a la Iglesia a una diáspora o sea, a aprender a vivir de nuevo como una «minoría», en un mundo totalmente secularizado; a tener una organización más diversificada, porque ya no puede tenerlo todo controlado, no puede tener todas las capacidades en todos los temas seculares. En este sentido diáspora significa darle voz a quienes no la tienen dentro de la Iglesia y aquí debe aplicarse el concepto de subsidiaridad, porque la Iglesia ya es pluricultural en un mundo pluricultural y diversificado.

Cuando se quiere tener una visión universal de la Iglesia, no se puede conservar «la visión geográfica europea» de este modo no puede ser «católica», es necesario diversificarla con una visión de diáspora, es decir que se fragmente en «minorías» o «guetos», para que pueda ser más efectiva en todo lo que hace en los sectores variados y distintos donde se encuentra; pues la Iglesia ya no puede decidir qué es lo que se deba hacer en política, o en medicina, o en economía, etc., sino trabajar de otra manera, a través del diálogo y la convicción, la sugerencia de ideas, el ecumenismo, etc.

Con todos estos cambios de nuestro tiempo, quienes sienten que se les mueve el piso, son quienes siguen pensando en la «Civilización de Cristiandad» donde todo sea cristiano, mientras el mundo que nos rodea está angustiado por la «intolerancia religiosa». La base de estas ideas de Rahner es su gran devoción al Sagrado Corazón de Jesús, que sugiere misericordia, perdón, calor humano, etc.

Él decía: «Los cristianos europeos vivimos, por primera vez des de el siglo IV, en situación de diáspora», fue muy común en el vocabulario judeocristiano de los primeros siglos. Designaba la «dispersión» de los judíos, y luego la de los cristianos, en medio de un mundo pagano. Recordemos, por ejemplo, el comienzo de la primera carta de Pedro: «Pedro, apóstol de Jesucristo, a los que viven como extranjeros en la diáspora: en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia...» (I Pe. 1,1; Cfr. Sant. 1,1)12.

A quienes nos tocó vivir en los años 60, pudimos ver y experimentar cómo para ser cristiano bastaba con «dejarse llevar». En el futuro, quien se deje llevar, precisamente por eso, dejará de ser cristiano. Acertaba, sin duda, Rahner cuando escribió que «el cristiano del fu turo o será un «místico», es decir, una persona que ha «experimenta do» algo, o no será cristiano»13.

Místico en el sentido de quienes no se contentan con aceptar las noticias sobre Dios que les ha transmitido la Iglesia, sino que entran en contacto personal con Él. Son personas que a partir de un momento determinado, pueden decir, como Job: «Te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos» (Job 42,5).

Teniendo en cuenta esta actitud, ¿Cómo puede concluirse un tema como este ante un grupo de formadores de los futuros agustinos?

1. Nuestra manera de tratar los Hechos de los Apóstoles como la fuente de nuestro carisma debería ser ampliado. Generalmente hemos entendido la primitiva comunidad cristiana en los Hechos como dándonos la forma básica de la vida agustiniana. Ese enfoque es tan estático como una fotografía instantánea. La primitiva comunidad cristiana en los Hechos fue una comunidad dinámica que comenzó donde nuestra fotografía instantánea de ella desaparece: Se extiende hasta Roma con la llegada ahí de San Pablo. Pero Roma es el centro del mundo y del imperio. Si nosotros queremos ser fieles a la dinámica de esta comunidad cristiana, también nosotros debemos ir al centro del mundo y del imperio, en cualquier lugar y cualquier cosa en que éstos puedan estar en nuestra vida.

2. El mismo centro del imperio es central para San Agustín y debería ser central para nosotros en nuestra vida y en nuestra formación. El imperio sucede por la acumulación, la dominación y el egocentrismo humanos como rechazo de Dios. Hoy, el imperio ha alcanzado dimensiones globales y los agustinos debemos responder a esa situación. Nuestras escuelas deben abrazar la educación de tal manera que no sean lugares donde nuestros estudiantes sean divulgadores de la cultura dominan te. Debemos aprender (y enseñar a los demás) cómo leer los diarios, ver películas y disfrutar el teatro mientras vemos la propaganda en estas diversiones. En otras palabras y desde otra posición ventajosa, San Agustín fue un retórico, un comunicador. Los agustinos por lo tanto debemos estar donde está la comunicación y hoy, la comunicación es global.

3.Deberíamos asumir que la Doctrina Social de la Iglesia debe ría ser parte de la formación, puesto que nuestra misma regla es un ejemplo de subsidiaridad (cuando se refiere a la corrección fraterna), es un ejemplo de reconciliación y es también un ejemplo de solidaridad. Pero esta Doctrina Social católica ahora tiene que ser entendida en términos del impacto global. Por ejemplo, preguntémonos ¿Algunos de nuestros apostolados en los países ricos dañan directamente a algunos de nuestros apostolados en los países pobres? o cuando nuestras escuelas educan a algunas personas para la prosperidad, ellos, de hecho, ¿producen pobreza en otros lugares donde nosotros enseñamos? ¿No deberíamos hacer a nuestros estudiantes en formación conscientes de esto cuando hablamos de la pobreza evangélica?

4.La Santa Sede representa de una manera especial la Iglesia global. Podemos enriquecer muchísimo la formación con las perspectivas de la Santa Sede, especialmente en torno a las celebraciones y eventos de las Naciones Unidas; con las cartas papales a los ancianos, a los niños, a las familias; sus declaraciones al Fondo Monetario Internacional (FMI), al Banco Mundial (BM), a la Organización Mundial del Comercio (OMC), a las Cumbres y sesiones especiales de la ONU; enseñar sobre el medio ambiente y sobre la paz. Sería muy práctica la inclusión de las celebraciones de la ONU en la vida litúrgica de la comunidad formadora.

Y aquí termino con la reflexión del teólogo latinoamericano, Gustavo Gutiérrez, al hablar de la experiencia creyente que se sitúa en determinadas coordenadas históricas y sociales, como una expresión de fe que debe formularse, olvido que el Señor reprocha a su pueblo en Jeremías 2,48: «A Dios lo encontramos en la medida en que hacemos nuestros sus designios sobre la historia y sobre nuestras vidas. En la oración que nos enseñó Jesús, después de llamar a Dios Padre y Santo, se pide: ‘que venga a nosotros tu reino...’ ‘hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo...’» (Lc. 11,12: Mt. 6,10).

«Si separamos a Dios de su propósito no creemos realmente en él, porque eso significa rechazar su reinado, su voluntad de vida, amor y justicia en la historia. El poeta popular francés Jacques Prévert ponía en labios descreídos una oración que es tal vez la que muchos cristianos rezan en la práctica: «Padre nuestro que estás en los cielos, qué date ahí...» es decir, ‘no vengas a molestarnos con tus exigencias, no entres en nuestra historia, déjanos hacer en ella nuestra voluntad y no la tuya’. Otro es el comportamiento de Jesús que afirma reiteradamente, en el evangelio de Juan por ejemplo, que Él se nutre de la voluntad del Padre, vale decir que su alimento es el propósito del Padre de reinar, su designio de vida, su Reino.»

«El Dios de la Biblia es inseparable de su proyecto, de su Reino; en consecuencia todo intento de encontrarlo y comprenderlo divorcian dolo de su reinado, en términos bíblicos, es fabricar un ídolo, forjarse un dios a nuestra imagen y deseos, confiar en alguien que no es Dios, caer en la idolatría...El Dios del Reino, es Aquel que tiene una palabra y una intención sobre la historia humana.»

«Jesús va más lejos todavía. Antes de preguntar sobre el momento de la llegada del Reino responde: ‘El Reino de Dios ya está entre ustedes’ (Lc.17,21). Esta es la novedad absoluta de su anuncio...En Cristo encontramos a Dios: ‘el que me ve a mí ve al Padre’ (Jn. 14,9). Hablar del Reino es hablar de Jesús que hizo de él el centro de su mensaje. Él es el Dios que viene en la historia haciendo de ese momento el tiempo propicio para anunciar el don del Reino. Aceptarlo es comprometerse a poner en obra sus exigencias».

La globalización tal como la experimentamos ahora no asume todas las exigencias del Reino de Dios...nuestra presencia en la ONU es un compromiso de la Orden para poner en obra estas exigencias. La globalización como toda realidad humano  cultural tiene aspectos positivos y negativos. La actitud de la Iglesia, si quiere ser fiel al espíritu del Vaticano II, no puede ser «demonizar» o condenar...es preciso dialogar y evangelizar, por los medios tradicionales y también por otros nuevos. En esa línea va nuestra presencia en la ONU, que ciertamente tiene como organización muchos fallos y limitaciones, pero es un espacio válido para hacer presente el Evangelio y los valores del Reino, en un intento de acompañar y humanizar el proceso de la globalización.

Ian Linden escribió en un artículo que salió en un libro sobre la globalización, publicado a fines de 2001 por el Consejo del Arzobispo de Cantorbery: «Si la Iglesia (anglicana) cree en la interpretación cristiana de lo que significa ser humano, no puede permitir que lo eco nómico sea tratado como un fin. Es simplemente un medio para lograr un fin. La simple proclamación de este hecho es una buena nueva para los pobres y se necesita definir claramente el fin. El comercio, las finanzas y la inversión son instrumentos para lograr el desarrollo humano integral, un término que puede permitir un diálogo fructífero, con la razón secular, sobre la naturaleza del bienestar humano»14.

Y nuestro Padre General actual, Robert Prevost, en su «Carta a todos los hermanos de la Orden», nos recuerda: «A nivel personal y comunitario, tenemos que renovar nuestro compromiso como agusti nos con un sentido bien integrado de nuestra vida espiritual y nuestra misión apostólica, para poder promover la misión de Evangelización en la Iglesia y el mensaje evangélico de Justicia y Paz. En este campo, me gustaría invitar a cada comunidad local a estudiar en capítulo este aspecto de la vida de la comunidad y desarrollar dos o tres ex presiones concretas de lo que NOSOTROS podemos hacer, según la naturaleza de la comunidad local, para poder integrar mejor estas dimensiones de nuestra vida y nuestra actividad» (CGO 2001, B15a).

«Como sabemos, el Capítulo General Ordinario de 2001 pidió a la Orden prestar una atención especial al Continente Africano (B14). Así que, en cada comunidad local, sería importante dedicar algo de tiempo a tomar conciencia de las condiciones inhumanas de vida y del sufrimiento extremo que tanta gente experimenta en África. Tenemos que informarnos y ver lo que podemos hacer para ayudar allí en la pro moción humana y en la difusión el mensaje evangélico. Me ha parecido muy interesante que el Opus Dei haya dado tanta publicidad al hecho de pedir US $ 5.00 (o 5 Euros) a cada peregrino asistente a la canonización de su fundador, San José María Escrivá, para potenciar algunos proyectos sociales en África. ¿Será posible pedir que cada agustino que lea esta carta, y cada comunidad que reflexione sobre ella, ofrezca un donativo al fondo especial de la Orden para África?» 15 Y el párrafo anterior a estos dos se refiere muy concretamente a ustedes los formadores. Estos son pues, solamente dos ejemplos de lo que podemos hacer en concreto como expresiones de nuestra fe en el Evangelio y en la vida que profesamos. Les agradezco su atención.

 

1. Cfr. ALBERT SAMUEL, op. cit. En «Spiritus», «Otra Globalización», edición hispanoamericana; Revista de Misionología; Año 43/1, n.o 166, marzo de 2002; pp. 711. A estas distinciones de A. Samuel, nos puede ayudar más entender mejor las sutilezas de estos dos términos complementarios si añadimos los dogmas o principios que se utilizan, según el autor del artículo: «El primero: no hay otro sistema económico sino el capitalismo liberal. El segundo es parecido: el libre intercambio es la única vía de crecimiento y prosperidad. El tercero: el mercado; una sola libertad: aquella de «la mano invisible del mercado». Esta asegura la buena marcha del mundo y resuelve los problemas, con la condición de que se la deje actuar sin coacción.» «Globalización y mundialismo son dos términos que no se pueden disociar.» Cfr. o.c. «¿Qué es Exactamente la Globalización?», pp. 1011.

2. Cfr. LUIS GONZÁLEZCARVAJAL, Los Cristianos del Siglo XXI, Sal Terrae, Santander 2000, p. 40), citado por M. A. KELLER en su artículo: «Comunidad y Justicia Social», inédito.

3. Cfr. CELAM. El Tercer Milenio como Desafío Pastoral (Informe 2000), Bogotá 1999, especialmente p. 34ss y 79ss; citado por M.A. KELLER en o.c.

4. Cfr. Informe a la prensa y las ONG de Joseph Chamie, Director de la División de Población de la ONU del 31 de octubre de 2002).

Cfr. ARCADI OLIVERAS BOADELLA en su exposición: «La Globalización y la Sociedad Civil».

Cfr. Comunicado de prensa n.o 4, no oficial, sólo para información; enero 2002, pre parado por La Unidad de Indagaciones Públicas del Departamento de Información Pú blica de las Naciones Unidas. Email: inquiries@un.org.

L. GONZÁLESCARVAJAL, o.c., p. 53: «Las migraciones empezaron a ser un fenó meno verdaderamente importante hasta la primera mitad del siglo XIX... Entre 1970 y 1990, la media de personas que abandonaron sus países de origen en busca de mejores condiciones de vida fue de 6 millones cada año, con un máximo de 14.5 millones en 1989. Según las Naciones Unidas, en la actualidad existen aproximadamente 130 mi llones de inmigrantes (hombres y mujeres), lo que significa que casi el 2 % de la po blación mundial vive en un país distinto del que le vio nacer. De esos 130 millones, alrededor de 22 millones son refugiados registrados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) (este organismo define al refugiado como «cualquier persona que ha debido huir de su país donde está nacionalizada o donde residía antes habitualmente, por tener fundados temores de sufrir persecución a causa de su raza, religión, nacionalidad u opinión política, y no puede —o, a causa de ese temor, no desea— acogerse a la protección de dicho país para regresar a él.

5. Cfr. «Capítulo General Ordinario 2001», n.os. B3B12, B14, pp. 1419; Publi cación Agostiniane, Roma 2001.

6. Cfr. Declaración del Papa Juan Pablo II a las ONG reunidas en la sede de la ONU en Nueva York, 1979. Citado por el P. JOHN SZURA en su Reflexión: «Agustinos: Promotores de la Justicia y la Paz»; «La Promoción de la Justicia y la Paz al Estilo Agustiniano», pp. 1718; folleto No. 5 del Secretariado de Justicia y Paz; Curia Agustiniana, Roma 1999.

9. Folleto del DIP, «Las ONG y el Departamento de información pública de las Na ciones Unidas: algunas preguntas y respuestas», traducción privada de la Oficina de la ONG de la Orden de San Agustín en 2002.).

10. Cfr. «Agustín como activista político» artículo de ROBERT DODARO en el fo lleto n.o 6: «Agustín como padre del activismo político cristiano», p. 14, Secretariado de Justicia y Paz, Curia Agustiniana, 2001 y «Agustín, promotor de la justicia y la paz» artículo de Robert Dodaro en el folleto n.o 5: «La promoción de la justicia y la paz al estilo agustiniano», pp. 1012, Secretariado de Justicia y Paz, Curia Agustiniana, 1999.

11. Cfr. RAHNER, KARL, Misión y Gracia, t. 1, Dinor, San Sebastián 1966, pp. 58 71. Citado por L. GONZÁLEZCARVAJAL, o.c., p. 95.

12. Cfr. RAHNER, KARL, «Espiritualidad antigua y actual», en Escritos de Teolo gía, t. 7, Taurus, Madrid 1969, p. 25. Citado por L. GONZÁLEZCARVAJAL, o.c., p. 97. 13. Cfr. GUTIÉRREZ, GUSTAVO, El Dios de la Vida, pp. 142143; CEP, Lima, 1989.

14. Cfr. Globalisation & the Church, IAN LINDEN. Libro publicado por el Arzobispo de Cantorbery.

15. Cfr. Carta a los hermanos de la Orden, Fr. ROBERT F. PREVOST, O.S.A. nn. 3 y 4 de sección: Desafíos, tareas, compromisos más urgentes. 13 de nov. de 2002; Prot. 319/02).