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América Latina, Globalización, Experiencias y Posibilidades

Datos

Cada año, el Centro Teológico San Agustín nos brinda un placer importante: las Jornadas Agustinianas. En ellas aprendemos a hacer tres cosas: 1) Mirar hacia el futuro, 2) permitir que se manifiesten expresiones diversas de nosotros mismos y 3) proporcionar un avance monográfico en algún tema con raíces agustinianas. Agradezco esta oportunidad de participar que se me brinda.

Me ha tocado romper el fuego de esta mesa redonda que tiene como lema: «Lo global y lo local en clave agustiniana. Experiencias y posibilidades en América Latina». Después de 15 años de actividad pastoral en la República Dominicana, me agrada poder compartir con vosotros, mis experiencias y haceros partícipes de cómo yo veo la realidad y las posibilidades en el contexto sociocultural de América Latina.

1. VARIACIONES SOBRE GLOBALIZACIÓN

1.1. LA CUESTIÓN SEMÁNTICA

Desde el principio he de confesar mi sorpresa ante las reacciones de extrañeza y sospecha que, en ámbitos eclesiásticos en general y agustinianos en particular, produce el tema de la «globalización». Si san Agustín viviera, puede que expresara así esta sorpresa: «¿Cómo tú, oh Católica —así le gustaba llamar a la Iglesia— te sientes sorprendida de que los hombres todos caminen hacia la aldea global, hacia la gran familia humana soñada por tu Fundador, cuando te envío al mundo entero a predicar la buena noticia, querida hasta la muerte por tu Señor, tu Cabeza, que derramó su sangre por «todos los hombres» para que nacieras tú, su cuerpo, la nueva humanidad, casa de todos, Ciudad de Dios, LA CATÓLICA, la global, el Christus totus?».

Ciertamente el término «Globalización», puesto de moda recientemente, tiene contenidos semánticos y evoca resonancias totalmente distintas, casi a años luz, del discurso eclesiástico sobre el tema y, aunque un poco menos, también del término «La Católica», acuñado por san Agustín.

Me van a permitir un desahogo: Los 15 años que viví en República Dominicana, me molestaba mucho la celebración del «día de acción de gracias», explicable al fin, por la proximidad geográfica y querencial de los dominicanos hacia los Estados Unidos del Norte de América. No en vano se dice que Manhattan es la segunda capital de la República Dominicana y que hay más de millón y medio de «do mincanYork» en «Los Países» y que las «remesadoras» son la segunda fuente de ingresos de la República. Pero no estaba yo molesto tanto por lo bien que se lo pasan todos —menos el pavo—, ni por el noble sentimiento de la gratitud, ni siquiera por el motivo que históricamente produjo el regocijo inicial de aquellos primeros años vencedores y exterminadores de todos los indios que se pusieron por delante; que poco tenía que ver con los dominicanos. Yo estaba molesto porque eso era lo que tenía que pasar litúrgicamente en nuestras témporas, y no pasaba: porque nuestro lenguaje ya no significa y el civil sí. ¿Se imaginan el susto que me llevé al volver a la vieja Europa y toparme con el auge que entre nosotros va tomando el «Thanks giving day» o el «Halloween day»? ¡Uno se va percatando de la globalización cultural! Me molestan tantos términos vaciados de contenido en nuestro argot que, por falta de uso, emigran al mundo civil y encuentran sentido y hasta tienen pegada. ¿Recuerdan?: «carisma», «día de acción de gracias», «GLOBALIZACION», y tantos otros.

Lo hemos tenido que hacer muy mal como creyentes, como discípulos de la Palabra, como teólogos, como moralistas, como liturgos, como pastoralistas, como iglesia, como agustinos, para que ahora nuestro discurso sobre la Católica, sobre la globalización no signifique, esté fuera del mundo semántico postmoderno, no diga nada a nadie, ni si quiera a nosotros mismos... «¿Será que Dios ya no está con nosotros...? ¿que no sale con nuestras tropas...?».

Es más, en su amplísimo espectro semántico, la palabra globalización, si por azar aparece en el campo de las religiones, es para relegarla al rincón más oscuro: el fundamentalismo. Acaba de aparecer un libro de L. Boff ya bien significativo en su título: Fundamentalismo. La globalización y el futuro de la humanidad». Si bien es cierto que con frecuencia queda demasiado patente el craso error que confunde los petrodólares con la religión.

Como prueba de la dificultad para conciliar estos dos núcleos semánticos («La Católica» y la Globalización), y pasando por alto los varios centenares de definiciones en uso, me vais a permitir un excursus diacrónico, a lo largo del siglo XX, hasta llegar a la tercera fase de internacionalización de los mercados, a la que llamamos globalización. Veremos que posee un cierto número de características propias y nuevas que, en relación con el pasado, le confieren originalidad. Pero sobre todo constataremos la diferencia del lenguaje teorético, diletante, espiritualista y a histórico de la Iglesia, en contraste con un lenguaje realista, concreto, positivo e histórico en torno al núcleo semántico de la «globalización».

Mucho más que un concepto es una realidad cambiante, dinámica, en evolución, histórica, que hoy es y mañana ya no es, porque es otra realidad. Los eclesiásticos nos seguimos manejando mucho me jor con los conceptos, en el tercer grado de abstracción, como si el existencialismo y el pensamiento moderno hubieran sido sólo una pesadilla a olvidar.

1.2.      GLOBALIZACION ECONÓMICA (EVOLUCIÓN)

Centro Teológico San Agustín. Jornadas Agustinianas (6. 2003. Madrid)    191

 

F a s e s:

 

Características

Idea central

 

1.a INTERNACIONALIZACIÓN

 

ESTADOS NACION

 

Control de los ESTADOS:

 

 

Soberanía ECONOMICA:

 

Financiación, Producción y Mercado

 

Desde finales del s. XIX

 

Emiten moneda

 

Intercambio internacional de productos

 

Hasta 1914, 1a Guerra mundial

 

Regulan tasa de cambio

 

España importa; España exporta / PIB

 

 

Aduanas controlan y regulan

 

 

 

Importación / exportación

 

 

2.a MUNDIALIZACIÓN

 

EMPRESAS TRANSNACIONALES

 

Las MULTINACIONALES que,

 

o «Multinacionales»

 

Las empresas multinacionales,

 

Liberadas del control de los estados,

 

 

por encima de los estados, sobre

 

Operan el ciclo completo

 

Desde 2.a Guerra Mundial

 

Bases transnacionales, arbitran el

 

Sobre una base mundial.

 

Hasta 1970

 

Ciclo completo de: *Producción,

 

Utilizan diferencias nacionales para

 

 

*comercialización (*Consumo) y

 

*Conseguir materias primas baratas,

 

 

*Financiación

 

*optimizar sus equipos de producción

 

 

 

Centro Teológico San Agustín. Jornadas Agustinianas (6. 2003. Madrid)    191

F a s e s:

Características

dea central

 

40% de los intercambios mundiales

*minimizar sus gastos y

 

 

son «intraempresa».

 

*maximizar sus ganancias

 

 

Modelo de empresa cuantitativa:

 

Tejido de intercambio mundial.

 

 

Producción masivaestándar eficaz barata

 

 

 

60% modelo USA: Jean, CocaCola...

 

 

3.a GLOBALIZACION

 

Aceleración de la fase anterior, pero

 

 

 

con 4 características originales:

 

 

De la década de los 80

 

1) Desregularizaciónfinanciera:

 

Entronización del Capitalismo Liberal:

 

Hasta hoy.

 

Establecimiento de conexión telemática

 

Fuerza motriz: la Competitividad.

 

 

de todos los mercados financieros.

 

Ley: Oferta y Demanda.

 

 

que se convierte en referencia básica.

 

Escenario: el libre mercado GLOBAL

 

 

*Pérdida de: soberanía económica; de

 

Límites: Sin trabas, ni fronteras...

 

 

«crédito ilimitado y gratuito» (Japón)

 

Ni quien se las ponga... Únicamente

 

 

*Desestabilización de monopolio estatal.

 

Las pueden poner los ricos...

 

 

*Grandes servicios internacionales:

 

Pero Los pobres sospechan que...

 

 

Comunicaciones, transportes, turismo..

 

¡¡¡ NO VAN A QUERER!!!

 

 

2) Globalización+regionalización

 

 

 

La competencia obliga a remarcar el

 

 

 

Propio territorio y a la «excelencia»...

 

 

 

Así surge la regionalización: TRIADA:

 

La inversión concentrada en la Triada

 

 

Bloque USA, UE y JAPON.

 

No en los países pobres.

 

 

3) Modelo de empresa cualitativa:

 

 

 

de calidad, diversificada:

 

Fin del modelo USA de empresa

 

 

Made in Germany: Maquinaherram.

 

 

 

« in USA: Jean, CocaCola.

 

Los precios son importantes, pero la

 

 

« in Japan: Coches.

 

Calidad también cuenta para los ricos

 

 

« in Italy: Ropa, moda

 

Pérdida control interno de precios y

 

 

4) Privatizaciones

 

Servicios sociales para clases pobres

 

Cfr. B. CORIAT, Globalización de la economía y dimensiones macroeconómicas de la competitividad. CNRS, 1999.

1.3.    GLOBALIZACIÓN E IGLESIA

La globalización es una máquina económica de producir pobres. Tanto el foro de la globalización del capitalismo neoliberal (G7: Davos Nueva York), como los foros de la «globalización alter nativa» (con mala intención bautizada «antiglobalización». Porto Alegre), coinciden en esa afirmación. Los números cantan y las estadísticas no mienten. Los pobres cada vez son más numerosos y más pobres y los ricos cada vez son menos y más ricos. Estos viajan en el tren del progreso globalizado cada vez a más velocidad y más cómodo, mientras aquellos, los pobres, se quedan en el andén viendo alejarse el tren perdido de sus esperanzas o al lado de la vía excluidos para siempre del convoy del progreso. La dinámica intrínseca del sistema neocapitalista y liberal produce automáticamente excluidos que van quedando irremisiblemente fuera, en la cuneta, impotentes, viendo pasar la oportunidad.

Si la globalización aumenta la riqueza global, pero provoca el fenómeno de la exclusión, la pregunta para la Iglesia es, ¿Con qué grupo marcharán los seguidores de Jesús? Desde luego pueden pre dicar su palabra, gritarla, hasta dar limosnas en su nombre desde la ventanilla abierta del tren del progreso; pero ¿se bajarán del tren y permanecerán con los excluidos, sabiendo que, esté donde quiera que esté el Señor, ciertamente ha de estar con ellos?

La Buena Noticia, la evangelización es ciertamente la Palabra: «Jesucristo, el mismo ayer, hoy y siempre». Pero ¿porqué «Nueva Evangelización»? ¿Dónde están las fronteras en un mundo globalizado? ¿Qué lenguaje puede entender un hombre desacralizado y un cristiano descristianizado? Hay un lenguaje que entiende todo el mundo: el de aquel que, sin hablar, se baja del tren y se queda con los excluidos, «que no le pueden pagar». Le entienden los excluidos y los excluidores, que no tendrán más remedio que preguntarse ¿porqué lo hace? La opción preferencial por los pobres, no es una moda o una demagogia, es el único lenguaje inteligible, la conditio sine qua non de la nueva evangelización.

1.4.    SAN AGUSTÍN: LA GLOBALIZACIÓN Y «LA CATÓLICA»

San Agustín emplea 807 veces la palabra católica (= universal, global) referida a la Iglesia. Son 155 adjetivando al sustantivo Iglesia; el resto como sinónimo en forma adjetivada («Unidad católica», «Regla de fe católica»...) o directamente como sinónimo sustantivado de la palabra iglesia: «La Católica».

La emplea con muchos matices y, por lo menos, con 8 acepciones distintas. La llama Católica:

1.º Por relación a las iglesias particulares.

2.º En sentido geográfico, sin fronteras.

3.º En sentido etnológico, que admite a personas de todas las ra zas, a todas las gentes.

4º En sentido doctrinal íntegro no excluye ninguna verdad ni medio de salvación.

5.º En sentido de necesidad absoluta para la salvación. Todos los que se salvan, en ella se salvan.

6.º En sentido temporal, ya que durará hasta el fin de los tiempos.

7.º En sentido escatológico: la iglesia celeste.

8.º En sentido apologético. Es el argumento más socorrido contra la secta de los donatistas: «¿Dónde está la Iglesia, con ellos o con nosotros? En aquella que nuestros mayores llamaron Católica. Por otras muchas cosas yo me quedo en la Católica: me quedo por el consentimiento de los pueblos y de las gentes; ...por la autoridad fundada en los milagros, nutrida por la esperanza, acrecentada por la caridad, reafirmada por la antigüedad... me quedo, por último, por su nombre de Católica». (Cfr. Contra Epist. Manichei, c.4; PL 42, 175 y Carta a los Católicos sobre la Secta Donatista. «De Unitate Ecclesiae», 11, 2; CSEL 52, 232).

Si yo tuviera que elegir, entre el abundante y rico acerbo doctrinal y vital de san Agustín, un punto clave para hablar de tú a tú con el fenómeno de la globalización, es su doctrina de la Iglesia, como prolongación en la historia de la encarnación. Me temo que no hemos es trenado el tema del Christus Totus, ni doctrinal, ni pastoral, ni vital mente. Y en un mundo globalizado ya no se puede prescindir de la perspectiva del colectivo humano, que él, san Agustín, tenía tan clara en su predicación, en su pastoral y en su opción de vida comunitaria.

2. INCIDENCIA DE LA GLOBALIZACION EN AMÉRICA LATINA

Las siguientes notas están inspiradas en «América Latina y la Globalización, ¿Cómo mejorar nuestra respuesta a la globalización?» (transcripción de la conferencia dictada por Aldo Ferrer, ex ministro de economía de Argentina, el 12 de septiembre de 2001 en la sede del SELA).

Definición: El término globalización, de uso relativamente reciente, se ha impuesto como una expresión al uso para indicar lo que antes se llamaba «relaciones internacionales» u «orden mundial». Se refiere a la existencia de un orden global, de un orden de relaciones internacionales en el campo del comercio, de las inversiones, de las corrientes financieras y, desde luego, de «las multinacionales».

Perspectiva histórica: El nuevo mundo, incluyendo América del Norte, es el caso más extraordinario de la globalización de todos los tiempos. La globalización empieza en la última década del siglo XV con el desembarco de Cristóbal Colón en Guanahaní y de Vasco da Gama en Kalicut, en la costa occidental de la India. Esa es la primera vez —bajo el liderazgo de los pueblos cristianos de Europa, hoy potencias atlánticas, con las naciones ibéricas en primer lugar y después Inglaterra, Francia y Holanda— que se configura un sistema de alcance planetario. La globalización empieza cuando se da, por primera vez en la historia, un sistema abarcativo del conjunto del planeta. Lo que pasó en esos dos o tres siglos inmediatos después fue un hecho extraordinario. Cuando llegaron los descubridores y conquistadores, ya había en América algo así como sesenta millones de habitantes. Un siglo después sobrevivía aproximadamente el diez por ciento, pues la mayor parte de la población fue exterminada por las plagas que trajeron los europeos y, desde luego, las condiciones de destrucción y de des organización de las culturas primarias. A este hecho se suma después el extraordinario fenómeno de la esclavitud, donde se incorporan, entre el siglo XVI y XIX, más de diez millones de africanos traídos como esclavos, configurándose así nuevas civilizaciones en el espacio americano. Esto no pasó nunca en ningún lado, porque en Asia, África y Medio Oriente el europeo penetró, dominó y conquistó; pero nunca demolieron las civilizaciones preexistentes. Los chinos siguieron siendo chinos, los hindúes siguieron siendo hindúes, los malayos, malayos, los árabes, árabes. En América no. En América se formaron nuevas civilizaciones y este es el caso más extraordinario de la globalización de todos los tiempos. De alguna manera, América sigue siendo una región fuertemente influida, probablemente más que otros países, por esta tradición y esta particular relación con el orden global.

Después de la independencia, en las primeras décadas en que se trató de reconstruir la legitimidad del poder y la organización de las nuevas nacionalidades, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, la región recibió masivamente el impacto de la revolución industrial (el ferrocarril, los navíos a vapor, las comunicaciones, el telégrafo, etc.) y también recibió el impacto de la demanda creciente de cosas que podía producir: cereales, carnes, cobre, café, azúcar, minerales preciosos, nitratos, etc. América pasa a tener en poco tiempo un protagonismo considerable en el mercado mundial en expansión. En 1913 las exportaciones de origen latinoamericano representaban el 8% de las mundiales y era el destino del 20 % de las corrientes migratorias de casi 40 millones de europeos que emigraron hacia el nuevo mundo entre 1850 y 1903. También era destinataria de una proporción semejante de la inversión internacional, lo que se llama la inversión privada di recta, que ascendía a un 20 %. Es decir, América Latina estaba plena mente integrada al sistema internacional. ¿Y cómo lo logró? Se integró, esencialmente, como productora y exportadora de productos primarios. No logró, tempranamente, lo que sí hicieron otros países, y no me refiero sólo a Estados Unidos, sino a algunas dependencias británicas como Canadá y Australia que, muy pronto, aún siendo no minalmente posesiones coloniales, lograron configurar estructuras pro ductivas diversificadas, industriales y complejas desde prácticamente principios del siglo XX. En América Latina no pasó esto. Nuestra inserción fue esencialmente como productores de bienes primarios, como importadores de manufacturas de capital. El proceso de modernización en América Latina fue un proceso parcial que dejó fuera del ámbito de la transformación y de la modificación de las condiciones de vida a segmentos fundamentales de las sociedades. Ya podemos ver que las malas respuestas a la globalización en América Latina realmente no son de ahora, sino que obedecen y reconocen antecedentes remotos en el tiempo. Pero sucede que ahora las fuerzas globalizadoras son de una gran intensidad.

Para insertarse con éxito en la Globalización: El estilo de inserción internacional tiene mucho que ver con los equilibrios macro económicos. Los países que no tienen la prudencia de poner la casa en orden, de equilibrar su presupuesto y sus pagos internacionales, tienden a endeudarse exageradamente y, en un escenario financiero internacional tan volátil, con cambios tan bruscos, incluso en las cotizaciones de las monedas y de las tasas de interés, esto puede generar una situación de extrema vulnerabilidad, de endeudamiento excesivo, que puede llevar a una restricción de la libertad de maniobra de la política económica al punto de llegar a una situación límite (es el caso reciente de Argentina).

Apuntamos algunas conclusiones requeridas para entrar con éxito en la dinámica del mercado internacional. El simple enunciado pone de manifiesto el acoplamiento incorrecto de América Latina al proceso de globalización:

1.ª Las buenas respuestas a la globalización no se producen sólo por el juego espontáneo del libre mercado. Tienen una presencia importante también la política pública y del estado y la iniciativa privada.

2.ª Es preciso vincularse estrechamente al sistema global manteniendo el timón de su propio destino y la capacidad de organizar sus propios recursos. No hay excepción a ese criterio general. No hay ningún país que haya salido adelante aislándose del sistema internacional, ni ninguno que haya sido o sea exitoso abriéndose incondicionalmente al libre juego de la fuerza del mercado y a las tendencias que existen en el orden mundial.

3.ª En la calidad de la respuesta a la globalización intervienen de forma decisiva otros factores como la cohesión social. Las sociedades más integradas tienen más posibilidad de dar buenas respuestas a la globalización. La distribución de la riqueza del ingreso y el acceso a las oportunidades es otro requisito que está presente en los países exitosos. De tal manera que hay una serie de factores estructurales de las sociedades vinculados a su trayectoria histórica y sus patrones cultura les, que también influyen.

4.ª La estabilidad institucional a largo plazo, no necesariamente bajo regímenes democráticos, pero sí estables. Un ejemplo muy claro es el del desarrollo alemán en el s. XIX, bajo un régimen aristocrático.

5.ª Otro elemento positivo es la capacidad de mantener a largo plazo los equilibrios macroeconómicos fundamentales. Mantener la casa en orden es uno de los requisitos que está siempre presente. Desde luego, en algún momento un país puede presentar variaciones en esta condición, pero en el largo plazo está muy claro que la estabilidad política y los equilibrios macroeconómicos son condiciones de las buenas respuestas a la globalización.

Puede que alguno de estos puntos sean superados por algún país de América Latina, pero ciertamente todos no. La globalización, pues es un tema pendiente, a pesar de ser los primeros en estrenar la experiencia global.

Tiene además el Continente otras características que le hacen muy interesante para la Iglesia Católica: es el único continente en que se dan simultáneamente las condiciones que posibilitan la teología de la liberación: LA FE y la POBREZA juntas.

Tres son las condiciones peculiares de América Latina, por las que el binomio globalización  evangelización resulta particularmente interesante:

a) Su religiosidad presecularizada.

b) Su fe cristiana predescristianizada.

c) Su pobreza preglobalizada.

¿No es el terreno ideal para rehacer la historia hacia el progreso recorrido por la Europa cristiana, sin pagar el alto precio de la des cristianización? No es el momento de refutar con hechos la calumnia marxista: «la religión es el opio del pueblo»; lo mismos que san Agustín refutó en La Ciudad de Dios la calumnia pagana («dicunt de Christo nostro quod ipse Romam perdidit» = dicen de nuestro Jesucristo que fue él quien arruinó a Roma).

3. O.S.A. Y GLOBALIZACIÓN EN AMÉRICA LATINA

Va a hacer cinco años que, desde las montañas alterosas de Minas Gerais, donde tantas veces se escuchó el eco del grito en busca de libertad, una veintena de delegados de J&P de la Organización de Agustinos de América Latina (O.A.L.A.) planteamos a fondo el tema que ahora nos ocupa. Reunidos con un panel de selectos especialistas trabajamos duro durante los días 13 18 de julio de 1998, nos propusimos analizar el milenio saliente y disponernos a entrar en el 2000 con lucidez y un buen proyecto para J&P. El Tema central fue la GLOBALIZACION. Me van a permitir que rememore con gozo, al menos para mi, algunas de las conclusiones allí sacadas, porque pueden darnos una idea más amplia de lo que los agustinos pensamos y hacemos por toda América Latina.

Constatamos en primer lugar que el siglo que despedimos es un siglo que necesita una profunda revisión histórica. El siglo XX se caracterizó como el siglo más violento de la historia de la humanidad, donde se han ejecutado aproximadamente a 187 millones de seres humanos. A pesar del fascinante avance tecnológico que estamos presenciando, dos mil años después del nacimiento de Cristo, 100 millones de personas viven en un estado de pobreza absoluta y cerca de 60 millones de personas mueren al año de hambre en una tierra vasta y fértil. Infelizmente desde el punto de vista de la dignidad humana no hay mucho para celebrar. Fue este un siglo asesino e injusto, cuya má quina principal es el modelo de desarrollo basado en el capitalismo que tiene como centro la economía y no el ser humano. En este sentido, «es inaceptable la afirmación de que la caída del denominado socialismo real deje al capitalismo como el único modelo de organización económica». El capitalismo en su ropaje moderno, como neoliberalismo, todavía continua como un sistema que considera «el lucro como el motor esencial del progreso económico, la competencia como ley suprema de la economía y la propiedad privada de los medios de producción como un derecho absoluto sin límites, ni las obligaciones sociales correspondientes».

La globalización de la economía, por un lado, aparece como un sistema dinámico en continuo cambio, con muchas promesas y bue nos propósitos; por otro lado, acarrea problemas a escala mundial. No hay lugar para ilusiones, pues «el mercado por si solo no crea un sistema socialmente justo». En los países desarrollados, que aplicaron las medidas neoliberales para el enriquecimiento de la economía, el nú mero de los pobres aumentó considerablemente. Se puede imaginar entonces lo que pasó en el resto del mundo.

Llegamos al fin del siglo con muchas cuestiones no definidas, con inseguridades, descomposiciones, descontento social, desconfianza en las organizaciones políticas y judiciales, desintegración de las instituciones públicas, odios culturales y raciales, destrucción del medio ambiente, avance de los fundamentalismos religiosos... Todo parece apuntar hacia una humanidad que perdió el sentido de la vida. Muchos jóvenes de hoy crecen sin perspectivas de futuro, en una búsqueda insaciable de algo nuevo, que aparece como novedad pero que inmediatamente se revela como frustrante y desechable. Hay una destrucción del pasado; se vive una especie de presente continuo, los viejos patrones de relaciones sociales se desintegran, se forman individuos egocéntricos que apenas buscan su propia satisfacción. La mentalidad individualista que constituye un fermento de corrupción del vínculo social, destruye virulentamente la fraternidad y la solidaridad. En momentos como estos proliferan fenómenos religiosos que son fácil mente manipulados y utilizados como nuevos productos de mercado.

Soñamos y queremos un nuevo milenio lleno de Paz: Reconocemos los innumerables avances de la ciencia y la técnica y la inigualable fuerza de los medios de comunicación y de la informática, que pueden ser usados al servicio de la información transparente que genera comunicación y solidaridad. En medio de la cultura de muerte, queremos valorizar la cultura de la vida y tantas manifestaciones de ternura, amistad y solidaridad que surgen como nuevos rostros de la paz. Es necesario, pues, realizar una profunda revisión y evaluación de nuestra historia. Si, por un lado, la injusticia es grande, la guerra siempre latente y los valores humanitarios están en riesgo; por otro lado, una nueva conciencia ética, una creciente globalización de la solidaridad y del trabajo en el área de Justicia y Paz ya se encuentra en camino, convirtiéndose en una de las realizaciones más importantes en el escenario del siglo XXI.

En la búsqueda de una profunda revisión de los valores de nuestro tiempo, en el desarrollo de una cultura de la solidaridad en oposición al creciente individualismo, el estilo de vida agustiniano, basado en la comunión de corazones, que lleva a la comunidad de bienes, tiene mucho que decir.

«Agustinos nuevos para tiempos nuevos» sinónimo de compromiso con la justicia: Conscientes de su importancia y convencidos de que se trata de un «signo de los tiempos» evangélico, nos comprometemos a concientizar, divulgar y promover en nuestras circunscripciones este trabajo, cuya raíz es el propio Evangelio, fuente de nuestra común espiritualidad agustiniana, para la cual el doble mandamiento del amor —«el primado de la caridad»— constituye la clave y el criterio último de cualquier juicio sobre todas las realidades.

Nuestra mirada se dirige a los laicos y jóvenes como mensajeros privilegiados de esta dimensión de una nueva era que viene trayendo el nuevo milenio. Al colocar a los jóvenes en el corazón de nuestro mensaje, nuestra mente inmediatamente vislumbra la educación integral de la persona humana como un hecho fundamental para un afectivo y efectivo trabajo de Justicia y Paz.

La educación integral de la persona humana en todos los niveles, formal e informal, impregnará todas nuestras obras y actividades: educación para la interioridad, para el diálogo y la participación, la libertad y la responsabilidad, el sentido crítico, la democracia, el sentido del bien común, de la ciudadanía, de la solidaridad, de la comunión, de la construcción de la civilización del amor y de la paz. Se trata de una utopía que, en el Evangelio de Jesucristo siempre antiguo y siempre nuevo encuentra su lugar, o su anuncio más vibrante y su realización más plena. Un sueño que si soñamos solos puede ser pura ilusión, pero soñado en comunidad, sueño de hermanos, es señal de solución, a partir de la vocación a la «santidad comunitaria», a la que todos estamos llamados, en el seguimiento de Jesucristo para la construcción de aquella Ciudad Nueva, donde «Justicia y Paz se abrazarán».

Los jóvenes forjadores de la paz: un bello horizonte del futuro.

«Se pueden ver las montañas, atrás, y se debe decir: ¡bello horizonte! Se puede ver la ciudad, y se debe decir: ¡bello horizonte! Pero, sobre todo, se les puede mirar a ustedes y se debe decir: ¡Qué bello horizonte!...¡Un bello horizonte de futuro!». Estas palabras inspira das del Papa Juan Pablo II, pronunciadas en su encuentro con los jóvenes aquí en Belo Horizonte, en el año de 1980, todavía resuenan con fuerza.

Queridos jóvenes: Ustedes son, sin duda, los forjadores de una nueva era: de ternura, de solidaridad y de paz. Nacidos no simplemente en una época en cambio, sino en un cambio de época; ustedes son sensibles y abiertos a valores que verdaderamente humanizan este nuestro mundo cansado de guerras, violencias e injusticias. «Cumplan el deber, practiquen la justicia», colocando como cimiento de una nueva sociedad a Jesucristo y su Evangelio.

Ama y practica la justicia: Propuestas alternativas de los agustinos frente al proceso de GLOBALIZACION neoliberal.

Inspirados en nuestro Padre san Agustín, para el cual todo ser humano tiene enraizado en su corazón el amor a la justicia, cuya «perfección está en el amor al hermano», apuntamos algunas practicas concretas que pueden nortear una acción transformadora en nuestro mundo, convocándoles a sumar esfuerzos para la construcción de la «civilización del amor y la paz». Se trata de propuestas alternativas, en contraposición a las posturas neoliberales, que se imponen como el único modelo válido y dominante de GLOBALIZACION:

1. Supremacía de lo Social contra Supremacía del Mercado: en este sentido, la actuación va en dirección al cambio del modelo de desarrollo basado solo en el crecimiento económico para un modelo de desarrollo humanizante, fundado en los principios de democracia política, equidad social, eficiencia económica, conservación ambiental y diversidad cultural. Significa una reacción firme contra toda forma totalizante de poder político, así como un apoyo efectivo a las fuerzas sociales que pro muevan los ideales humanitarios. Y más aún, activar campañas de derechos de solidaridad, como: derecho a la paz, derecho al desarrollo, derecho al medio ambiente, derecho al patrimonio común de la humanidad, derecho a la autodeterminación de los pueblos, derecho a la comunicación y otros similares. Solidaridad Eficaz contra Individualismo Corrosivo: fomento de grupos de jóvenes que discutan y se envuelvan en cuestiones sociales; campañas de fraternidad y solidaridad en todos los niveles; creación de fondos de solidaridad para obras sociales y formación de líderes; apoyo y promoción de eventos festivos y de manifestaciones populares, folklóricas y cultura les como fortalecimiento de los vínculos comunitarios; estimulo a toda forma de reunión, organización o movimiento que cultive valores de justicia, solidaridad y participación social; inserción en el curriculum escolar de disciplinas dirigidas a cuestiones de ciudadanía, como: medio ambiente, derechos humanos, sexualidad, drogas, educación de tránsito, etc. Afirmación Cultural contra Idolatría de la Globalización: como reacción a la corrosión del concepto de nación, de la propaganda a la industria pornográfica, a la manipulación de los medios de comunicación y a la violencia cultural estimuladas en los medios de comunicación social, vehicular programas de interés público, orientados a la construcción de valores colectivos, estimulando el capital cultural local y las características regionales, a fin de fortalecer la cultura y propiciar el surgimiento de nuevos valores artísticos; democratización y reestructuración de los medios de comunicación de masas; proliferación de las radios comunitarias y oficinas de arte, danzas y otros; promoción del respeto a la diferencia de género; diferencia y diversidad cultural, de las comunidades indígenas, negras, haitianas, gitanas, etc.; producción cultural por la solidaridad, paz e integración de los pueblos.

Inclusión Económica y Social contra Desempleo en Masa:

compromiso con todos los movimientos populares de los «sin»: sin empleo, sin techo, sin tierra, sin escuela, sin salud, sin documento; apoyo incondicional a cualquier programa de creación de empleo y renta, como: «economías de solidaridad», microempresas sociales, cooperativismo...; estímulo a redes de ayuda mutua, no sólo en la producción (como los tradicionales movimientos sindicales), sino también en el transporte urbano, compra y consumo, servicios educativos, etc.; demarcación de tierras y programas de apoyo económico a comunidades indígenas y campesinas; bolsa de estudios, que financia familias carentes, sacando a los niños de la calle y colocándolos en las escuelas.

Derechos Humanos contra Violencia e Impunidad: Participación o creación de centros de defensa de los Derechos huma nos, comisiones de Justicia y Paz o entidades análogas; apoyo social y jurídico a las víctimas; realización de tribunales públicos de denuncia contra la violación de los Derechos Huma nos; presión a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y presentación de propuestas con fuerza de ley para la creación de legislación rigurosa contra la impunidad y la violencia institucionalizada; participación o promoción de la pastoral penitenciaria, contra la violencia, por condiciones dignas de los detenidos, reforma del sistema presidiario, por la agilización de procesos; participación o presión para la creación de Consejos Tutelares del Niño y del Adolescente.

Estado Social y Participativo contra Estado Mínimo y Policial:

Apoyo a partidos del campo democrático popular que luchen por paquetes crecientes de derechos sociales desvinculados del empleo financiado por impuestos de consumo; apoyo a la elección de gobiernos que asuman la promoción y tutela por el Estado de los Derechos Humanos con la creación de Coordinadoras de Derechos Humanos; lucha contra la corrupción y el mantenimiento de los privilegios, a través del control popular del Estado por medio de iniciativas participativas, como referendos, plebiscitos, consejos populares, presupuestos participativos, constitución de colaboraciones con la sociedad civil y la iniciativa privada. Participación en programas de «Justicia y Paz» de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) ligadas a la ONU, como la propia Orden de San Agustín, por ejemplo.

7. Ecumenismo Respetuoso contra Sectarismo Fundamentalista:

Conocimiento y respeto recíproco de las tradiciones religiosas de los pueblos y culturas; diálogo interreligioso a través de estudios, encuentros y actividades comunes; promoción de encuentros ecuménicos de oración en favor de la fraternidad y la paz universales; manifestaciones en pro de la solidaridad y de la paz. Reacción firme frente a todo fundamentalismo violento y excluyente y contra toda forma de totalitarismo espiritual. Apostar por una propuesta de «red de comunicaciones» ecuménica.

Estas son propuestas ya en marcha en muchos lugares del plantea. Habrá, ciertamente, otras tantas más, que no fueron aquí contempla das. Podrán estimular la creatividad de ustedes para el surgimiento de nuevas propuestas. En el fondo, lo que queremos no es otra cosa sino que todas las personas puedan tener una vida digna... ¡tener una casa para vivir, tomar su desayuno, trabajar, estudiar, disfrutar de tiempo libre, salud garantizada, la posibilidad de realizar sus sueños... paz! ¡Un siglo XXI sin miseria, ni pobreza, sin ningún tipo de exclusión! Realidades que hacen parte de la «vida en plenitud» que nos trajo Jesucristo, como «hermanos y hermanas, hijos e hijas de un mismo Padre».

4. EXPERIENCIAS

Ningún Niño desnutrido:

Proyecto: Alimentación de niños desnutridos de 014 años. Lugar: Parroquia San Agustín (COPADESA). Tiempo: De mayo del 1998 hasta hoy. Niños beneficiados: Ha tenido sus altas y bajas. De mayo a diciembre del 1998. Se beneficiaron 564 niños. En el año 1999 pasaron de 1.200.

Funcionamiento: Con un capital inicial procedente del primer mundo, se echa a andar el programa, sin dar nada gratis, sino «para ayudar a que cada comunidad resuelva el problema de desnutrición infantil», que previamente ha analizado y elegido como prioritario.

Puntos de interés, en la línea de la globalización:

Sincronización del 1.o (Nada «dao», despertar interés y cambio de vida) y 3.er Mundo: Viabilidad para resolver un problema.

Trabajo en equipo. Análisis y superación permanente. Experiencia de problemas que se resuelven unidos. Certeza de que lo mismo se pueden resolver otros problemas.

Créditos agrícolas:

Lugar y tiempo: lo mismo.

Ocasión: Ciclón Georges (1999). Deja destrozadas las plantaciones de plátanos, producción principal de los campos de lo zona.

Beneficiarios: 16 asociaciones de agricultores. Procedimiento:

1.º Analizado el desastre producido, se hace una evaluación muy exacta y puntual de los daños, nombre y cédula del cabeza de familias afectadas, personas que dependen de ese cultivo, pre supuesto para reponer la plantación, etc.

2.º Solicitud de ayuda de la Regional de Agricultura. Encuentro de fin de semana con el Consejero de Agricultura...

3.º Solicitud de ayuda para los damnificados y a esperar sine die.

4.º Puesta en marcha del proyecto de créditos agrícolas.

Funcionamiento: Capital total conseguido del 1.er Mundo: 800.000.00 pts. = 80.000 RD$ 5.

• Distribución en préstamos al interés del 2.5% anual (en aquel momento los préstamos oficiales estaban al 23% y burocráticamente imposible de conseguir por los pequeños agricultores, que no tienen cuenta bancaria que les respalde).

• Devolución del dinero al cobrar la cosecha. • Los intereses se pagan a la asociación de agricultores a través

de la cual se ha concedido. • Los beneficiados los designaban en asamblea de la asociación,

aplicando los siguientes criterios, el más pobre y necesitado. Si tuviera que ajustar ayuda para la replantación que acudiera a los «echadías» asociados.

• Devuelto el dinero, se pone en circulación para nuevos préstamos, en las mismas condiciones.

OPCIONES DE FUTURO CON LUCIDEZ CRISTIANA Evangelizar. El Evangelio que «es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree» (Rm 1,16). El hombre postmoderno no cree porque se da por supuesto que está evangelizado y no es verdad, hace mucho tiempo que no se anuncia a Jesucristo a la gente. Lo que re chazan es el clericalismo eclesiástico, el engaño montado en torno a Dios y la religión y tantas otras cosas, que no son Jesucristo.

Desmarcar a Jesucristo y con Él nosotros los cristianos de todas las adherencias que se nos han pegado:

a) De religiosidad natural, de dioses inventados a imagen del hombre.

b) De éticas humanas claramente en contra del Evangelio y la re velación cristiana. ¿Cómo se puede leer honradamente el Evangelio y justificar la «guerra preventiva» o cómo puede ver una «justa» guerra quien está invitado al perdón de los enemigos y a seguir a Jesucristo que muere en la cruz para el perdón de los pecados.

c) El proyecto del Reino tiene personalidad propia, originalidad y es suficientemente atractivo, porque en cuanto se empieza a creer en él y a caminar se descubren caminos, pruebas y certezas nuevas, como no se experimentan en ningún otro proyecto humano.

La Iglesia es el pueblo de Dios. El protagonismo de los clérigos ha hecho y sigue haciendo un daño enorme al proyecto del Reino. Se ha mantenido usurpando espacios de intervención laical, lo que ha atrofiado sus funciones y responsabilidades. Todo lo referente a la GLOBALIZACION no es tanto asunto de ortodoxia (magisterio) como de ortopraxis (laical). El Christus Totus es la clave teológica para des cubrir y empujar desde dentro el proceso de la globalización. Y la globalización es lo que tenía que pasar, la condición fáctica, para que la Encarnación, prolongada en la historia, se interprete de una vez por todas como la presencia de Dios en el colectivo humano y la dimensión social sea tomada teológicamente en serio, como templos de Dios que sois los unos en los otros (2Co 6, 16).