Discurso del P. Enrique Somavilla al Claustro Académico en la Solemnidad de la Conversión de NP San Agustín

FIESTA DE LA CONVERSIÓN DE SAN AGUSTÍN 24-04-2017

    Agustín es una de las figuras de la Iglesia que más brillan a través de los siglos en la vida de la misma y hoy se mantiene con luz esplendente. Seguramente los libros de la filosofía platónica y de los neoplatónicos, le posibilitó una mayor compenetración con el mundo del espíritu, dándole pequeñas respuestas al problema del mal. Con la profunda crisis de índole personal que le sucede en el jardín de su residencia en Milán, Agustín da un quiebro ante la cantinela de una voz armoniosa y dulce, que se sucede una y otra vez, de manera reiterada, que todos conocemos como: “toma y lee”, “toma y lee”. En su interpretación sólo veía la acción divina. Tomó la Sagrada Escritura y ante sus ojos apareció el texto de Rom. 13, 13-14. Donde se dice: “Como en pleno día, procedamos dignamente: basta de excesos en la comida y en la bebida, basta de lujuria y libertinaje, no más peleas ni envidias. Por el contrario, revestíos del Señor Jesucristo, y no os preocupéis por satisfacer los deseos de la carne”. No fue una casualidad que un texto del gran convertido, el Apóstol Pablo, fuera el núcleo de la conversión de Agustín. Es notorio y manifiesto la influencia de Pablo en Agustín que continuó a lo largo de toda su vida. Bajo muchos aspectos su teología y espiritualidad rezuman influencia paulina; por ejemplo, la relación entre ley y gracia, las consecuencias del pecado original, el paralelismo entre Adán y Cristo, y el tema del Cuerpo Místico de Cristo. En el otoño del 386, Agustín dio por terminado sus clases y se retiró a la villa de Casiciaco para dedicarse a estudiar, a escribir y a prepararse para recibir el bautismo. En la Vigilia Pascual del año 387 le recibió de manos de Ambrosio. El resto de la historia ya la conocemos todos.

    Pero aquí no venimos a convertirnos. Esa es una dimensión personal que cada uno ha de experimentar. La conversión. Ya han pasado más de 10 años desde la implantación progresiva de la normativa del Espacio Europeo de Educación Superior (ETCS), por medio del Plan Bolonia. A partir de ese momento las enseñanzas de grado superior han necesitado pasar por diversas etapas: Organización de los grados, los másteres y el doctorado, dato curioso porque este es el único que mantiene la antigua denominación. Entre las nuevas actuaciones aparece la necesidad del dominio del inglés. Algunos de nosotros no agarra el acontecimiento un poco con el pie cambiado. Los que hicimos el llamado bachillerato francés, adolecemos de dicha preparación, y aunque hagamos lo indecible, nos cuesta enormemente. Por el contrario, lo mismo que nosotros nos ocurrió con el francés, a vosotros, los jóvenes, ni os resulta novedoso ni tampoco os supone mayor dificultad.

    Hoy, sin el idioma inglés, no podemos hacer mucho para desenvolvernos mejor. Tenemos todos, una gran ventaja, que dominamos el español y eso nos abre muchas oportunidades. Por eso mi perseverante insistencia para institucionalizar el dominio de dicho idioma. Tenemos la gracia de poder desenvolvernos como lengua materna el castellano, que casi se pone, en importancia, por delante del mismo inglés, pero ello no supone su desconocimiento. Hoy es necesario ponerse al día en los estudios bilingües que son una prioridad para cualquier Centro de enseñanza, más en uno de carácter teológico, donde más allá de dominar italiano, francés, etc. se impone por las circunstancias que vivimos la exigencia del inglés. La calidad de la enseñanza, se mide, se puede controlar y se evalúa. Son términos necesarios para poder seguir avanzando. Es un criterio de la valoración de la calidad de la enseñanza, parámetro en las que el conjunto del Claustro académico y todos los alumnos deben asumir con la mayor presteza. Por tanto, esos son los indicadores que nos deben llamar la atención.

    Y no sólo es necesario cualquier idioma para andar por lo largo y ancho de este mundo sino también por el requerimiento exigido para la obtención de cualquier tipo de máster como especialización propia de los estudios que se realizan. Por tanto, saber y dominar inglés no es opcional en un mundo globalizado y es preciso formar a los estudiantes profesos para que puedan enfrentarse a la realidad social que en un futuro tendrán que asumir.

    Es preciso que el profesorado del CTSA, vaya cumpliendo con los requisitos establecidos por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA). Es decir, someter a verificación la propuesta de avanzar en la calidad que como docente universitario se nos exige. Ya sé que no son tiempos de exigencias, pero sería muy bueno comenzar por lo primero, lo más necesario. Años más tarde, de manera continuada, nuestra formación debe someterse a una nueva acreditación, que posibilite unas garantías de calidad de las enseñanzas que impartimos o bien recibamos constantemente una serie de recomendaciones para nuestra mejora, tanto personal como Claustro y con Centro Teológico afiliado a la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca.

    La Facultad de referencia, en nuestro caso la de la Universidad Pontificia de Salamanca, que durante este curso académico 2016-2017, en el pasado mes de febrero, el día 17 más concretamente, giro una visita de Evaluación para la Renovación de la Afiliación a dicha Facultad de Teología. Fue necesario la preparación de una Memoria acreditativa, donde por distintas circunstancias, la realizó el Rvdo. P. Domingo Canet Vaya, OSA, ex Director del CTSA. El Comité de Evaluación compuesto por D. Santiago Guijarro Oporto de la Hermandad de Sacerdotes operarios y el Rvdo. P. Jesús García Rojo, OCD, elogiaron no sólo la Memoria, que había sido puesta para modelo para la AVEPRO, Agencia de la Santa Sede para la Evaluación y la Promoción de la Calidad de las Universidades y Facultades Eclesiásticas, sino también la fuerza que poseía el CTSA en el contexto de los Centros Afiliados a la Universidad Pontificia de Salamanca, en la Facultad de Teología, como el mejor en todos los aspectos: por poseer una sola sede, por la cantidad y calidad de los profesores, por el número de alumnos, por la distribución de las clases, su luminosidad, el equipamiento en todas ellas de las tecnologías más avanzadas. Sin duda, añadieron “vuestro Centro se encuentra mejor preparado y en mejores condiciones que muchas facultades de Teología en España”. En su recorrido, quisieron ver a los alumnos en clase y para ello fueron pasando aula tras aula. Fue una experiencia que ellos valoraron enormemente. Todavía hoy, a pesar de la sequía vocacional que padecemos, tener 47 alumnos, todos en el grado o Institucional, es una gracia de la Providencia.

    Tras todo este proceso, la Comisión de Verificación y Evaluación, emite un informe que evidentemente puede ser favorable o desfavorable que aparece bajo cuatro aspectos: acreditado con excelencia, acreditado, acreditado con condiciones y no acreditado. Nuestros estudios, siguen una acreditación con unos parámetros de calidad establecidos en el Sistema de Garantía Interna de Calidad, de cada uno de los Centros. Se verifica la evaluación de los alumnos a los profesores, que en ocasiones, no reflejar toda la realidad. Esto se mejorará para el próximo curso con un posible nuevo cuestionario que facilitará la propia Universidad Pontificia.

    Es necesario calificar el grado de satisfacción de los alumnos y de los profesores. En esto, las áreas y los departamentos pueden jugar un papel decisivo. Por eso el Sistema de Garantía Interna de Calidad, debe conseguir implantar de forma específica, como llevar adelante tal seguimiento, con una evaluación sistemática de los mismos, tanto de profesores como de alumnos y establecer acciones correctoras. Son las Comisiones académicas, es decir las áreas y los departamentos, los que deben han de llevar a cabo las programaciones, los cambios realizados porque ellas les corresponden dicha tarea. Esto redundará en un plan de mejoras que habrá que poner en funcionamiento de manera anual.

    La cultura y el saber tienen que cobrar protagonismo en nuestro acervo personal. El encuentro con las bibliotecas, los archivos, los documentos, los libros, los papeles, las partituras, los libros de canto, los distintos instrumentos musicales son y deben ser planteadas y vividas como habilidades transversales, necesarias para nuestra vida cristiana, religiosa, consagrada, presbiteral y eclesial. Pasa igual con las tecnologías, las aportaciones a I+D +i, es decir, la necesidad de invertir en la investigación, el desarrollo y la innovación, imprescindibles si queremos ser significativos hoy en día. Para ello es preciso saber, ser flexibles, para que cada alumno sea el artífice de su propia formación académica, siempre orientada por los profesores porque cada uno de nuestros estudiantes tiene sus propios ritmos, dentro de una adecuada programación establecida; es necesario además poner en funcionamiento las estrategias y emprendimientos necesarios unidos a la creatividad propia y que capacite al alumno a una mayor profundización en el estudio, el aprendizaje, la exposición y el diálogo interactivo entre los mismos alumnos y el profesor. Igualmente será necesario tener en cuenta que los alumnos se le debe proporcionar las bases para el desarrollo de la inteligencia emocional, las habilidades sociales, las dimensión comunicativa. No tenerlo en cuenta sólo puede llevar a la falta de adaptación al medio, debe saber situarse en el debido contexto, conseguir las destrezas y competencias generales y específicas.

    La actualización de los programas se ha de fundamentar en la capacidad de los alumnos de incrementar aquellas posibilidades que se consiguen con nuevas fuentes bibliográficas. ¿O internet sirve para pasar el rato en las horas de clase o de estudio? Es un auténtico reto para cada alumno y eso es sólo responsabilidad de él; la capacidad de internacionalización que hoy tenemos es una realidad que todos debemos asumir. La riqueza que supone tener un conjunto de distintas nacionalidades es un dato enriquecedor para todos, tanto para los alumnos como para los profesores.

    Los estudios superiores están totalmente abiertos a ese proceso: Erasmus, Destino, Sócrates, etc. Los alumnos pueden cursar parte de sus estudios en otras Facultades que los oferten dentro del territorio nacional a través del Sistema de Intercambio entre Centros Universitarios Españoles (SICUE). Está promovido por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE); Erasmus es el programa que trata la cooperación transnacional en la Enseñanza Superior, entre cuyas acciones se contempla el fomento, a través de becas, de la movilidad de estudiantes.

    Posteriormente, a partir del año 2000, las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno, señalaron la necesidad de establecer las posibilidades y perspectivas de la colaboración en el campo de cooperación universitaria como base para iniciativas de cooperación interuniversitaria iberoamericana, culminando en el año 2005 con la propuesta de construcción del Espacio Iberoamericano del Conocimiento. La propuesta de avanzar en la creación de dicho espacio fue aprobado en la Declaración de la Cumbre de Salamanca (2005). Posteriormente en la Declaración de la XVI Conferencia Iberoamericana de Educación (Montevideo 2006) se instaba a avanzar en la construcción del Espacio Iberoamericano del Conocimiento, (EIC), mediante las consultas a los responsables políticos para el diseño de un plan estratégico, identificándose la movilidad académica como una de las estrategias privilegiadas. Entre las líneas de acción definidas a partir de 2007 por el Foro de Responsables de Educación Superior, Ciencia e Innovación se destaca la movilidad académica como un ámbito estratégico de dicha construcción.

    La confluencia del desarrollo y consolidación alcanzados, con la formulación y desarrollo del Espacio Iberoamericano del Conocimiento, (EIC) señalan la oportunidad de la movilidad académica para Iberoamérica, como herramienta privilegiada para la construcción de un espacio común de educación superior e integración regional. No seguir por estas sendas me parece, simplemente no estar insertos en la realidad que nos toca vivir o querer mirar hacia otro lado. No olvidemos nuestro idioma común, esencial para esto.

    Debemos continuar por la senda de la mejora de calidad de la enseñanza, añadir nuevas acreditaciones y recoger toda recomendación para ampliar su mejora. Por eso hay que esforzarse en recoger los requisitos y parámetros necesarios como su justificación, competencias, acceso, admisión, convalidaciones adecuadas, titulaciones necesarias, recursos materiales, servicios ofrecidos, resultados previstos, sistema de garantía interna y ajustes progresivos. El número de profesores, de doctores, los trabajos de investigación, las posibles estancias en el extranjero para una mayor excelencia, etc. Aquí se encuentran tanto las acciones del profesorado y equipo docente como las proposiciones de los alumnos, que han de contemplarse. Por eso la necesidad de que los profesores se motiven y realicen los programas de formación, prevista por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) e investiguen, pues eso nos dará nuevas posibilidades en ese incremento de la excelencia y calidad tanto del Centro Teológico San Agustín (CTSA), como del Claustro académico, y todo ello redundará en beneficio de nuestros alumnos que son nuestra razón de ser.

    Celebramos la Fiesta de la Conversión de N. P. S. Agustín. Es necesario también que nosotros nos convirtamos, no sólo al Señor, desde una perspectiva religiosa o espiritual, sino de nuestros propios errores. Cambiar todo aquello que no hemos realizado bien, pese a que lo hayamos intentado con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro corazón. No es fácil hacer las cosas siempre bien. No es fácil poder conseguir todos los propósitos y todas aspiraciones que cada uno queremos en nuestra vida. Pero seguro que si todo esto lo ponemos al pie de la Cruz del Señor, con seguridad sabremos, qué ser, qué hacer, qué pensar, qué obrar, qué vivir.

    Nos toca una tarea ardua y difícil pero no imposible. Es necesario que pongamos de nuestra parte el entusiasmo, el esfuerzo, la garra, el sacrificio, la abnegación y la propia auto exigencia. Este es un reto para llevar adelante en esta fiesta de la Conversión de san Agustín cuando nos abocamos hacia el final de curso. No sólo de convertirnos al Señor cotidianamente, sino además de ser significativos hoy. Creo que todos debemos intentar meditar, reflexionar y poner en práctica, aquello que Nuestro Padre nos pide en el día de hoy. Los estudios han de ser nuestro eje neurálgico en la conversión, de la preparación más auténtica para dar razón de nuestra fe, de la insistencia de una esperanza capaz de Dios, fundamento y sentido que da la vida y la consuma en el futuro esperado y la caridad que enmarca el verdadero amor de Dios, reflejada en pulchrum, que como decía H. U von Balthasar, Dios Creador es la fuente de toda belleza.

    Muchas gracias, y fraterno día de la Conversión de N. P. S. Agustín 2017.