Discurso del P. Director en el acto de graduación de los alumnos de 6º

DISCURSO DE FIN DE CURSO 2016-2017

 

M. Rvdo. P. Presidente de la Federación de las Provincias Agustinianas en España Domingo Amigo González, OSA.

M. R. P. Provincial de Castilla, Ángel Escapa Arenillas, OSA.

M. R. P. Provincial de Matritense, Miguel Ángel Orcasitas Gómez, OSA.

M. R. P. Provincial de España, Agustín Alcalde de Arriba, OSA.

Queridos profesores y alumnos:

El tiempo pasa rápido o esa es la percepción que se tiene, sobre todo, a medida que uno avanza en la vida. Ya ha pasado un año desde la toma de posesión como Director del Centro Teológico San Agustín. Sin duda, es el momento más oportuno para tomar conciencia de los posibles logros conseguidos y reconocer los posibles fallos que han sucedido a lo largo de este periodo de tiempo, para que en la medida de lo posible no se vuelva uno a tropezar en la misma piedra.

No es fácil llevar a cabo un balance cuando hay que sopesar tantos datos, aspectos, visiones, proyectos, logros, medios, fines, instrumentos y objetivos. Después de un año y finalizado el curso académico 2016-2017, desde que asumiera el compromiso de la Dirección del Centro Teológico San Agustín, han ocurrido muchas cosas que aunque parte de ellas están en la mente de todos, es bueno, pensar, reflexionar, compartir, dialogar y poner por obra.

 

No ha sido nada fácil llevar adelante el Centro: el curso académico; la renovación de la afiliación a la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca; intentar por todos los medios ampliar la formación mediante los cursos, conferencias, ponencias, Jornadas Agustinianas; la puesta en marcha de la Extensión universitaria, etc. Son muchos y variados los temas. Intentaremos dar fe de lo acontecido.

 

Son tres fundamentalmente los bloques en los que me voy a centrar: a) La implantación de la Extensión universitaria, tema reconocido muy favorablemente por la Comisión de Evaluación de la UPSA, en su visita al Centro; b) La negociación para la implantación del Máster Universitario en Formación del profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas y c) la ampliación para poder admitir a laicos, religiosas, etc. en el Centro, abriendo conversaciones, con la facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, con la Conferencia Episcopal en la persona de su Presidente, cardenal arzobispo de Valladolid, don Ricardo Blázquez Pérez  y con el cardenal arzobispo de Madrid, don Carlos Osoro Sierra.

En primer lugar, los cursos de Extensión Universitaria, propuestos, algunos de ellos se han seguido ofreciendo a través de los ya establecidos en la Parroquia del Carmen de Los Negrales, con el Aula de Teología y que han corrido a cargo del Prof. Rvdo. P. Miguel Ángel Martín Juárez, OSA, sobre El mundo del Antiguo Testamento. Igualmente el de la Parroquia de san Manuel y san Benito, con el Aula de fe y cultura, que estuvieron a cargo de Prof. Rvdo. P. Santiago Sierra Rubio, OSA, y del Prof. Rvdo. P. Miguel Ángel Martín Juárez, OSA, sobre san Agustín y sobre Sagrada Escritura, respectivamente. No se han podido implementar todavía, por distintos motivos, los Cursos de Formación religiosa, dirigida para los profesores de los Centros educativos especialmente del Colegio San Agustín de Los Negrales (Madrid) y Nuestra Señora del Buen Consejo de Madrid, en los cuales se sigue estudiando la manera de llevarlo a efecto.

Igualmente están los cursos implantados en el Colegio san Agustín de Madrid, de hebreo bíblico e Introducción al Antiguo Testamento, impartidos por la Profesora Dra. Doña Inmaculada Rodríguez Torné con gran éxito.

También se ha puesto en marcha el plan de formación teológica de las Agustinas contemplativas de la Federación de Nuestra Señora del Pilar y de Santo Tomás de Villanueva. Dentro del programa de Extensión universitaria, su formación por acuerdo entre la Federación y el CTSA, ha quedado a cargo de este, todo el proceso de formación teológica agustiniana. Ese plan de Estudios, fue aceptado por la Congregación de los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de vida Apostólica, tras ser informado por su Asistente Federal: Son tres ciclos, A, B y C, para la formación inicial del postulantado, noviciado y juniorado.

Además se sigue proponiendo los cursos anuales para la mediana edad, que durante estos días se ha desarrollado, y al que han acudido muchas de las jóvenes de todos los Monasterios de la Federación, en esta Casa de Los Negrales, sede el CTSA.  Durante este curso, se han dado temas de identidad y madurez humana, sobre san Agustín y sobre temas de Ecclesia, cargo de los profesores, RR. PP. José Luis Martínez Martínez, OSA; José Manuel Bengoa Prado, OAR y Juan Carlos Gutiérrez Calzada, OSA, respectivamente. Esta formación teológica-agustiniana está abierta a la colaboración y participación de otras Federaciones y de otros monasterios contemplativos aunque no sean de fundación agustiniana.

La respuesta de nuestras hermanas agustinas, tanto desde el nivel institucional como desde las propias bases de las postulantes, novicias y profesas, ha sido excelente, pues han sido las primeras promotoras de todo este proceso y las que manifestaron esta necesidad imprescindible, desde todos los monasterios. Necesidad manifestada para su pleno desarrollo e incorporación definitiva mediante la profesión solemne a la vida contemplativa agustiniana. Se puede decir, en verdad, que ha sido un gran logro, respuesta a un gran reto planteado por las mismas hermanas en formación y nueva esperanza para todos los agustinos. Lo que queda por hacer, depende de todos nosotros.

En segundo lugar, tenemos el tema del Master Universitario en Formación del profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas. Sobre este particular, nos entrevistamos con D. Antonio García Madrid, Decano de la Facultad de Educación y con la vicedecana doña Begoña Díaz Rincón.

La entrevista versó sobre la viabilidad de conseguir dicha titulación en el transcurso de nuestros estudios, de tal manera que al concluirlos quedase únicamente el trabajo fin de máster. Sin embargo, la respuesta no fue favorable ya que nos encontramos ante la dificultad de tratarse de un máster, que exigía por ley civil, que se tuviese previamente el título de grado, en este caso el de Teología y la necesidad de tener un B1 acreditado, en idioma moderno.

En tercer lugar, con fecha 16 de marzo de 2017, se cursó una carta, por parte de la dirección del Centro, a los Emmos. Señores cardenales, don Ricardo Blázquez Pérez, Presidente de la Conferencia Episcopal Española, y a don Carlos Osoro Sierra, cardenal arzobispo de Valladolid y Madrid, respectivamente. Todo fue hecho a instancia del cardenal arzobispo de Madrid. En ella se presentaba la posibilidad de poder ampliar sus estudios y formación a religiosas y laicos más comprometidos de su zona de influencia de la Sierra de Madrid, que previamente nos había concedido la Facultad de Teología de Salamanca. Nos encontramos actualmente en trámites para conseguir dicha posibilidad.

Debemos seguir en nuestro empeño, respecto al Plan Bolonia. Como ya comenté en el anterior discurso, con ocasión de la Conversión de N. P. S. Agustín, los profesores debíamos asumir las líneas trazadas por dicho plan. Para ello es necesario, en el contexto de los estudios universitarios y dentro de la globalización, en la que estamos incursos, la innovación tecnológica, las nuevas generaciones y la transformación de la sociedad, se imponga por la vía de los hechos, otro sistema docente menos rígido y más participativo.

Esto supone un cambio muy decisivo en la organización de las materias y las mismas asignaturas. Pero para ello es necesario reconvertir al profesorado. El funcionamiento del aprendizaje se invierte. Cambio de sentido. Yo sé positivamente que esto cuesta mucho a la mayoría de nuestras generaciones de profesores, que nos agarra toda esta realidad con el pie cambiado. Es necesario el planteamiento de una mayor colaboración, más sentido de la praxis, más interactivo, superpersonalizado y con un microaprendizaje que ha llevado a la revolución educativa. ¿Y esto a qué se debe?

Los métodos tradicionales no funcionan ya del todo; el avance tecnológico y las nuevas generaciones de estudiantes que tienen su responsabilidad también, se despistan con mucha más facilidad, sin mayor seducción e implicación. Pero la pregunta surge: ¿para qué sirve internet, en el aula, en la biblioteca o en el estudio personalizado de cada uno? Tendríamos que ir a ese aprendizaje invertido donde la dimensión práctica sería operativa en el aula, y la teoría, el manual, pasase al estudio privado de cada cual. Pero claro, para ello será necesario que esa conciencia sea asumida por el alumno, cuando establece el propio sistema de formación personal, cuantas horas se debe dedicar como mínimo a ese estudio propio, en cada materia, por cada asignatura.

Evidentemente la finalidad de todo esto, es dar libertad al estudiante para buscar la bibliografía, en libros, en bibliotecas, en internet, sobre cualquier tema propuesto en la praxis de una clase para que los estudiantes lo trabajen personalmente. Me parece que es difícil y ardua tarea, tanto para alumnos como para profesores. ¿No os parece? ¿Estamos dispuestos? El profesor debe acercarse a los alumnos, moverse, que sientan su cercanía, no para dar a la tecla y desviar la atención y no se dé cuenta de lo que se hacía en su ordenador, tablet o teléfono móvil. Así, ve sus caras más de cerca, ver sus reacciones. En definitiva, interaccionar por ambas partes.

En este sentido, estableceremos cursos pedagógicos para todos los profesores del Centro Teológico San Agustín. Es necesario y diría imprescindible, entrar ya en esta nueva dimensión. Y haremos todo lo posible para implementarlo o llevarlo a cabo. Esto no es fácil, ni para poder organizarlos e impartirlos como para recibirlos. Pero creo que tendremos que hacer un pequeño esfuerzo y nuestra disponibilidad será recompensada. Estoy seguro de ello.

Queridos Hermanos:

En este momento se cruzan en mi pensamiento dos ideas contrapuestas: por una parte, de alegría ante el hecho de dar el espaldarazo final a los alumnos que terminan el ciclo institucional de formación inicial filosófica-teológica, junto a profesores que han estado entre nosotros y cierran su ciclo docente con la jubilación. Se van con nuestro agradecimiento infinito por su entrega y generosidad, vivida y ofrecida de manera perseverante. Por otra, de cierta tristeza ante el hecho de ver partir a muchos alumnos y que ya no volveremos a tener un contacto cotidiano e incluso que no volveremos a ver, por los avatares de nuestra consagración religiosa, al ser enviados a evangelizar otras tierras. Pero por encima de todo, creo siempre en la acción positiva de nuestro quehacer cotidiano que desemboca en lo que nos marca el Espíritu Santo, porque sopla donde quiere y como quiere

En primer lugar, quiero dar las gracias a todos los presentes, alumnos, profesores, por estar siempre dispuestos a descubrir en cada uno lo que ahora mismo somos realmente, lo que quisimos ser y lo que quisiéramos ser. Nuestra vida no es la misma, evidentemente, el primer día que entramos por las puertas de nuestro Centro Teológico y lo que es hoy. Hemos ido madurando progresivamente en este periodo de tiempo; hemos ido aprendiendo a respetar y a respetarnos todos, profesores y alumnos; a saber apreciar los pequeños detalles, verdadera expresión de nuestro ser y obrar. Como en una obra que se presenta en el escenario de cualquier teatro, en este día bajamos el telón definitivo a una escena más de nuestra existencia, importante, decisiva. Pero la vida continúa. Una escena donde nos hemos convertido en una gran familia, la de los consagrados, la de la fraternidad agustiniana, entre todos: agustinos, agustinos recoletos, escolapios, etc., y ahora pese a que nos cueste y nos pueda doler, llega el momento de separarnos. Tal vez, como ya he dicho anteriormente, para siempre. Pero eso no debe ser un obstáculo para la alegría emocionada y emocionante. Más bien todo lo contrario. Es saber encaminar nuestra realidad en consonancia con nuestra vocación, que no es otra que el seguimiento de Jesucristo. Porque, no olvidemos que por eso estamos aquí; los que vienen de América, como los que llegan de Asia, los que son de Europa y los que son autóctonos de nuestra tierra. Lo hemos dejado todo por el Señor, “Ven y sígueme”, no por otra cosa.

 

En segundo lugar, quisiera que con el paso de los años, cuando el espacio y el tiempo nos hayan separado y por algún capricho del destino, o más bien por el plan de Dios, nuestros caminos vuelvan a cruzarse, podamos recordar que un día fuimos alumnos y profesores del Centro Teológico San Agustín, que nos enfadamos juntos en algunas ocasiones; o que no nos gustó algo que sucedió; o que gustamos de la amistad agustiniana y recordemos de forma positiva, alguna frase; una buena palabra; un acontecimiento fortuito; una clase distinta, peculiar; un chiste compartido; una imagen concreta que me marcó o se grabó en mi mente juvenil, en un día, ya muy lejano. Incluso, claro que sí, recordaremos aquellos días de gran nerviosismo y tensión por los exámenes que había que superar.

 

Todos os lleváis de aquí una formación sólida, fruto del esfuerzo de unos excelentes profesores que han dado lo mejor de sí, que se han volcado en vosotros, no sólo para que seáis mejores alumnos, sino para que seáis mejores personas, mejores cristianos, mejores religiosos. Todos hemos formado parte de un conjunto en el que unos no seríamos nada sin los otros. Gracias a todos vosotros, de la Orden de Agustinos Recoletos, OAR: fray Santiago Humberto Ledezma Muñoz, OAR, por sus rifirrafes; fray Victor Alfonso Mancera García, OAR, por ver que no se había hecho; fray Alberto Rafael Valecillos Blanco, OAR, ante sus dilemas; fray David Abraham García Baca, por sus compartidas experiencias, OAR; fray Jorge Luis Quirós Oviedo, OAR, por su trabajo abnegado y silencioso; de la Orden de San Agustín, OSA: fray Juan Leones Pérez, OSA, sobre lo que entraba o no para el examen; fray José Enrique Pinto Martín, OSA, por su trayectoria ascendente; fray José Alexander Quirós Tencio, OSA, experto en poner el dedo en la herida; fray Jorge Luis Arcia Rodríguez, OSA, como incógnita de la ecuación; fray Javier Madramany Villarrubia, OSA y fray João Miguel Russo Silva, OSA, que son incorregibles en el tabaco. A todos, por lo que nos habéis ido enseñando; por ser como sois; por brindarnos vuestra amistad y comprensión; por vuestro perdón magnánimo y misericordioso, por todos los errores cometidos durante el tiempo que hemos compartido entre vosotros. A todos gracias.

 

Por último, me gustaría referirme a los Profesores que pasan a ser eméritos. Hoy le toca al Rvdo. P. Marciano Santervás Paniagua, OAR. Ya son muchos años que los Agustinos Recoletos comenzaron a participar en la vida del este Centro académico. Fueron los tiempos de los Provincialatos del Rvdo. P. Domingo Amigo González, OSA, actual Presidente de la Federación de las Provincias Agustinianas en España, y del Rvdo. P. Rafael Mediavilla Becerril, OAR. Sin embargo, los tiempos cambian pero la vida sigue.

 

Desde esos inicios, el P. Marciano, en la etapa de formador de la Casa san Agustín de Las Rozas (Madrid), fue un empedernido entusiasta y pasó a desempeñar distintas asignaturas del bienio de Filosofía. Se nos va otro insigne profesor, hombre cabal, dialogante, pero exigente al mismo tiempo. Capaz de asumir los retos de nuestro tiempo y trabajador incansable. Para que no todo sean alabanzas, como él dice muchas veces, no he conseguido arrancarle una pequeña prorroga y me ha costado mucho que aceptase dar su última lección magistral, como es tradición, con ocasión de la Festividad de santo Tomás de Villanueva, en la inauguración del próximo año académico 2017-2018.

 

Muchas gracias P. Marciano, por todo y aunque parezca una palabra pequeña, su contenido es inmenso. Y como decía mi abuela, una vasca recia, P. Marciano un millón de gracias.

 

Por mucho tiempo que pase, aunque la distancia sea ancha y larga, os tendremos siempre a todos en nuestra oración, nuestros pensamientos, en nuestro corazón.

 

Muchas gracias a todos.